1.4.12

Ritmillos


Ayer sábado fue un día curioso. Salí a corretear por el bosque de Boadilla a mediodía, con el calorcito primaveral. Y claro, por el Camino del Puente de Piedra estaba lleno de niños, bicis, y... al otro lado de la carretera, incluso caballos.
Lindando con el Palacio del Infante D. Luis han instalado muchos nidos artificiales para las cigüeñas, así que también suele haber mucho fotógrafo.
Como no suelo correr por aquí en las horas de mayor concurrencia de público, pues estaba entretenido.
La intención era trotar 8km y arranqué tranquilo, como de costumbre, 4:46 el primer km. Pero casi sin querer, o sin pensar, me fui animando, de manera que cada km resultaba ser un poco más rápido que el anterior. Así que al final me salió un progresivo acabando a 3:54. Mi entreno favorito, y es que... la cabra tira al monte, je je je.
Hoy he bajado a Madrid con mi colega Pasitos. Le tocaba correr el Medio Maratón de Madrid a ritmo de maratón, pensando en el que correrá por esas mismas calles dentro de tres semanas. Peeeero, eso de ponerse un dorsal parece que tiene efectos espídicos.
Yo salí despacito, con mi musiquita, disfrutando del ambiente durante 6km hasta Cuatro Caminos. Allí me desvié a la derecha y bajé trotando, todo recto, hasta la Plaza de la República Argentina, pasado el km 12. Justo al llegar pasaban los primeros corredores. Y allí me quedé animando a todos y todas hasta que apareció Pasitos, mucho más rápido de lo que esperaba.
Cuando me enganché a su ritmo, me dice que viene durante toda la carrera a cuatro pelao, que no lo ha podido evitar porque se encuentra muy bien. Pues nada, allá vamos, casi 15 segundos por km más rápido de lo que habíamos planeado, ja ja ja. Y para más inri, bajando Príncipe de Vergara, se nos une CUAC, un caso clónico. En fin, a ver cómo les convenzo de que no vayan a por marca personal, que la tienen a tiro, que hay que pensar en no forzar de cara al maratón.
Mi estrategia era colocarme un poco por detrás de ellos, para que vieran que no había tanta prisa, pero como me veían allí, pues nada, a todo trapo. Encima para rodear el Retiro hay mucha bajada, así que nos plantamos en el km 18, a la altura de Atocha, que parecía que íbamos a disputar la carrera. Tampoco ayudó la aparición de Duquito, que venía como siempre, de menos a más. Me hizo ilusión encontrármelo, pero no hice ningún amago de seguirle.
Todo lo contrario, aprovechando la pronunciada rampa por la que nos incorporamos a Alfonso XII, le digo a Pasitos que ni se le ocurra seguir al globo de 1h25, que es importante justo ahora no forzar. Y es que, uffff, incluso a mí, que solo llevaba unos pocos km en carrera, se me estaba haciendo ya cuesta arriba esa velocidad. Así que seguimos al tran tran para subir y entrar en el Retiro por el Paseo de Coches, en un final de carrera calcado a cómo será en breve el maratón. Vaya final más duro les espera a los maratonianos, tiene que ser un suplicio este colofón a tamaña paliza.
Eso sí, la recta de llegada, aunque larga, es bien ancha y bonita. Y así entramos los tres en meta, contentos, cada uno a su modo. Los dos han completando un carrerón estupendo, y parece que forzando lo justo para poder seguir entrenando con normalidad. Y a mí me ha salido un controlado de 8 km a 3:59 ideal de la muerte, ja ja ja. En total 16km y semana completada con más normalidad de la que se avistaba hace pocos días, por lo agotado y maltrecho que me había dejado el cross del domingo pasado. Aúpa, adelante.

1 comentario:

Carlos Payán Alonso dijo...

Cómo me gusta leer en tu blog que corres, corres y corres.

Un abrazo.