Seis semanas, 10 entrenamientos específicos. Todo el pescado vendido. ¿Y ahora, qué?
El domingo di una buena vuelta al bosque (16.5 km) con los colegas, muy relajado. En el segundo monte, con Verato, acabamos en progresión. Mientras tanto, nuestro compi PacoG se estaba marcando una estratosférica carrera en Valencia. Maratón a 4:00/km. Todo un sueño hecho realidad.El martes al anochecer tenía el último entreno importante, y lo hice en la pista majariega. 15 km a 4:06/km observando las pulsaciones. Buena música y a dar vueltas como un ratón enjaulado. Al principio todo fenomenal, fácil, buenas sensaciones, si no fuera porque... el pulso es alto: 165ppm. Sigo. A mitad de recorrido voy bien, pero ya noto una pequeña dificultad para mantener el ritmo. Claro, el pulso anda en 170ppm.
Los últimos km me cuestan más. No demasiado, pero esto representa tan solo un fragmento de carrera, mal asunto. Las pulsaciones han subido más todavía, como si estuviera compitiendo en una de 10 km. En fin, acabo con sensaciones contradictorias. Como entrenamiento, fenomenal. Pero como proyección para el inminente maratón... un mar de dudas.
¿Puedo mantener 4:06/km como ritmo posible? ¿Debo rebajar un poco mis pretensiones? ¿Un mucho? ¿Me pondré gordo esta semana? ¿Pillaré una gripe? Pánico, ja ja ja. Así es el maratón. Según se acerca el día, el coco empieza a dar vueltas y más vueltas. Todo es inseguridad, dudas, ansiedad. Por suerte, todo ello se borrará de un plumazo en la linea de salida.