22.3.09

II Duatlón Cross Raquel Escudero en Cerceda

Cerceda. 15.03.09.
Preciosa mañana al pie de la sierra madrileña: nieve en las cumbres y solecito aquí abajo. Tras la grata experiencia del año pasado, tenía ganas de volver a correr por estos parajes. He venido temprano con ZR. El duatlón conlleva cierta burocracia de material y hay que tomárselo con calma. Saludamos a Nacho, calentar un poquito y a la salida. Este año hay más participación, 320 duatletas.
Pasadas las 9h se da la salida. El primer tramo consiste en 2 vueltas a 1 circuito campestre para totalizar 6,5km a pie. Como es habitual la cabeza sale en estampida, pero en cuanto cruzamos el puente y el camino se empina empiezo a avanzar posiciones poco a poco. ZR se adelanta, que anda más fino. Es un terreno similar al del monte de Boadilla, donde acostumbro a entrenar; así me va bien y me gusta. Todo se va estirando y no hay aglomeraciones en ningún momento. No estoy en gran forma, así que llevo un ritmo algo exigente pero sin forzar. Llegando al final de la 1ª vuelta me cruzo con los primeros, así que haciendo cuentas ZR debe ir diecimuchos y yo veintipocos. Fenomenal, la verdad. En la 2ª vuelta todavía avanzo algún puesto.
Primera transición: llego al pasillo de boxes y me encuentro de frente con ZR que se ha hecho 1 lío con la numeración y no encuentra la bici. Por suerte las tenemos juntas, así que le indico y nos cambiamos a la vez. Casco y a cambiar rápido las zapatillas, que esta vez sí hacen falta los pedales automáticos. Salimos a por 22km de bici en 1 circuito a 3 vueltas con algunos tramos un poco técnicos.

Echo 1 vistazo al río y decido intentar cruzar por el puente aprovechando que no veo corredores, y es que vadear el río implica empaparse los pies. Tras el repecho, acelero camino de un estrecho sendero que ladea una pendiente. Peligroso si no controla uno la velocidad.

Al final de una bajada, giro brusco a la izquierda y aparece una durísima cuesta con grava. Ya venía avisado, así que cambié a tiempo y enfilé por la izquierda como nos avisaban, pues era la zona más practicable. Pero en ninguna de las 3 vueltas puede hacerlo con normalidad. Cuando no era uno que resbalaba era otro que se había atrancado, o más tarde los doblados, así que tuve que hacer las subidas haciendo eses, pero aún así conseguí no poner pie a tierra.
De allí se sale a un tramo largo, llano, más amplio, hasta llegar a otra zona boscosa que alterna fuerte bajada con corto repecho y virajes técnicos. Luego otro camino largo que empieza bajando pero que acaba subiendo en progresión y además muy irregular y con mucho charco. Para mí era la zona más fatigosa. Aquí encontré a Nacho en la 3ª vuelta pero no me quiso lanzar el sprint, el muy... feliz.

Si en la 1ª vuelta había aguantado el tipo sobre la bici dignamente, en las siguientes me pareció que me costaba más. Algunos ciclistas que habían perdido tiempo corriendo me pasaron a bastante velocidad.

Al final de cada vuelta había 1 tramo en el que se podía un poco chupar rueda, pero era muy incómodo por el polvo y lo irregular del terreno.
De ZR ni rastro desde que cogí la bici. La dificultad técnica, aunque no alta, provoca bastantes diferencias.
Para acabar vadeo el río y me empapo bien, pero se acaba la bici.

Segunda transición: cuelgo la bici, fuera casco y me calzo de nuevo las salomon off road que están sequitas y se aprietan rápido. Me da un poco de pereza echarme otra vez a correr con la espalda encorvada, así que le echo un poco de cuento quitándome también los guantes. Pero vamos para allá. Una vuelta de 3,2km a pie y listo. Ya ya... el primer km no solo pica para arriba, sino que las piernas están como palos. Encima apenas se ven duatletas. Es más difícil esforzarse cuando no ves algo concreto que superar. Pero este último tramo es así, como esas ocasiones en las que acabas de mirar por el espejo retrovisor sin ver a nadie y al momento te adelanta un loco a toda hostia. ¿De dónde ha salido? Así aquí también. De repente aparece alguien 100m por delante. Te das cuenta que va bastante clavadito y ya hay algo que hacer. Le vas encimando, le pasas, te vas y crees que eso fue todo. Nadie más en el horizonte hasta que de repente otra curva y... zas, otro a lo lejos. Pues vamos a intentarlo. Y gracias a esto se pasa mucho mejor el calvario del último tramo. Sprint incluido, pues al final pillé a dos no muy contentos con perder posiciones justo al final. Y acabé a gusto y muy bien, en verdad. Creo que el 27º en 1:46:27 a falta de contrastarlo. Al poco llegó ZR muy bien igual. Y como era buen puesto apenas había que esperar para un buen masajito. El calorcito serrano era muy agradable y nos quedamos a ver la llegada del resto y la entrega de premios y sorteo. Hasta el año que viene.

1 comentario:

CarLitros dijo...

Estás hecho un campeón Iñaki. A pesar de no estar en forma y te pegas ese carrerón.
A ver si hablamos pronto. Por cierto, el de otoño seguramente será Sanse, pero ya lo iremos viendo los próximos meses, que aún queda mucho.
Un abrazo