27.6.10

5.000ml Cto. Madrid Veteranos




Sábado 26 de junio. Atardece en la pista de Majadahonda. Tras calentar y ver las diversas pruebas del campeonato, están corriendo los de la primera serie del 5 mil, los más jovencitos. Sólo verlos ya cansa. Por suerte el sol se pone y no sopla el viento. Unos progresivos para soltar los nervios, unos comentarios banales acerca del mundial futbolero.
Se acercan las diez de la noche y todo va a estar ideal para una carrerita entre mayores de 45 primaveras. Mi intención es empezar a 3:45 y si me encuentro bien circular a 3:40. Voy bien de fondo pero me falta potencia.

Con el pum pistolero arrancamos en la curva intentando pillar un hueco en la calle 1. Enseguida los buenos se adelantan. Me coloco a cola de un grupo compacto. El paso por el 200 en 40s me confirma que he salido un poco rápido y que estoy en el sitio correcto. Me dejo llevar con comodidad.
Km1 3:31. Demasiado rápido, pero el grupo es bueno y voy a cola sin gastar. Vigilo por si empieza a estirarse, pero no. Todos siguen el paso de la cabeza. Miro por delante y veo a Pabli ya muy lejos. Así pues, nada por delante, nada por detrás, éste es mi sitio.
Km2 3:36. Genial. Este sí es buen ritmo para mí y sigo al grupo con cierta comodidad. Aún así, no es fácil saber cuánto tiempo puedo aguantar a esta velocidad, así que hay que ser prudente. Esto empieza a estirarse un poco, y casi sin querer me veo adelantando posiciones. La impresión empieza a ser que el grupo pierde ritmo y me veo a veces casi frenando, así que decido dejarme llevar y cojo la cabeza. Me da la impresión que nadie me va a acompañar.
Km3 3:39. Lo que yo decía. No es agradable ir solo en tierra de nadie, pero prefiero ir a mi aire. Ya es de noche y la ocasión invita a esforzarse.
Km4 3:36. Muy bien, aunque ya veo que el último km se me va a hacer largo. Aguanto con dificultades pero sin pinchar. Al toque de campana me quedo alerta para oír cuánta ventaja le llevo al siguiente. Cuando vuelve a sonar calculo que casi 100m, así que no peligra el puesto. Voy tensando el ritmo, entro en la recta y a falta de mayor estímulo apenas simulo un sprint. Aupa.
Km5 3:38. Tiempo total: 18:00 (6º M45). Uy qué bien. Igualo mi MMP de Vitoria 2009, hace un año. No lo esperaba, si lo llego a saber me esfuerzo un poco más en la llegada.

Contento, me recupero y comento la jugada con Pabli y los demás. Me queda el 5 mil de Tenerife el próximo viernes y luego me tomaré una semana de vacaciones atléticas en la isla con Aïnhoa. No me imagino haciendo de típico turista, comer, bañar, tomar el sol, visitar lugares... ya veremos.

17.6.10

10km Torrejón de Ardoz

Pues sí, a última hora encontré el hueco en la agenda y me presenté el domingo 13 en Torrejón para compartir los 10km con los colegas del Henares. Mañana espléndida para correr, sin demasiado calor. Estoy un rato con Mikell, luego llega Duquito y al final encontramos a Culebra. Que era el único que venía con un objetivo definido: salir a 3:50/km.
Como sólo hacía día y medio que había corrido el 10 mil en pista, me parecía una velocidad temeraria, pero mi intención era ayudar y acompañar en lo posible y, cuando menguara la fuerza, aflojar y listo.
Aunque nos pusimos un poco delante, el primer km lo tuvimos que dedicar a adelantar con cierta incomodidad. Ritmo, el previsto. Duquito no tardó mucho en ajustarse a velocidad pelín más prudente. A mí también me costaba arrancar, y fui bastante rato pensando si no era excesivo el esfuerzo para poder seguir a Culebra. Los 2 primeros km se me hicieron muy largos.
En el km3, con las primeras cuestas, pillamos al grupo donde van colegas majariegos. Le digo a Culebra que no siga adelantando, que es buen grupo para dejarse llevar. En el km4 nos esperan Landes y Poliloco, con la cámara y animando:



Al paso por el avituallamiento del km5 vamos ligeramente más lentos de lo previsto. Culebra decide tirar para adelante y nos vamos del grupo. Y hasta el km7 seguimos avanzando posiciones.
A partir de ese momento veo que Culebra tiene tendencia a quedarse un poco atrás. Le pregunto y me dice que empieza a notarse justito. Llega de nuevo la zona de cuestas. Por suerte llevamos algo de compañía. Voy bien de fuerzas, el ritmo va algo más suave y me dedico a tirar del grupo sin despegarme.
Al paso por el km9 volvemos a tener fotos y animación:



La cuesta pica bastante más en la segunda vuelta, y Culebra va bien pero un poco a piñón fijo. Dentro de mi proverbial sosería me dedico a animarle, y así hasta tener a la vista la pista de llegada. Es cuando Culebra saca su punta de velocidad y se va disparado a meta para entrar en 39 minutos y pico. Un poco después llegan los majariegos y Duquito, todos dentro del sub40.
Buena carrera, pues. Bonita y entretenida. Guapo rato también para compartir con los colegas antes de poner rumbo a casa.

15.6.10

10.000ml Cto. Madrid Veteranos Aire Libre

Viernes 11 de junio. Tarde atlética en la pista de Majadahonda. Hace fresco, con chaparrones ocasionales y cierto viento. Ya anocheciendo da comienzo el 10.000ml con 22 participantes de diversas categorías veteranas.
Mi intención es ser precavido por 2 motivos. Primero, que tengo serias molestias en la zona del tendón de Aquiles que no me dejan entrenar ni fuerte ni a gusto. Es una incógnita si no tendré que retirarme al poco de empezar. Segundo, que por ésta y otras razones llevo ya bastantes semanas sin hacer entrenamientos de calidad, sólo rodando. Con lo que tampoco me siento capacitado para intentar una buena marca. Al lío.
Salgo por la calle 2 y... a los 100m ya voy cortado. Los primeros se me adelantan. Los últimos se quedan. Pues vaya gracia, con este viento. Y no es broma, la foto debe ser del paso por los 700m. Solito, nadie por aquí, nadie por allá.



Km1 3:53. Muy bien. Según se va estabilizando el ritmo, veo que el grupo de 3 que va por delante ya no se va más, así que poco a poco me voy acercando hasta colocarme a cola. A costa de hacer el km2 en 3:47. Y ya no pienso en adelantarles, pues por delante no veo a nadie y el viento de cara es bastante molesto.
Los dos primeros del grupo son compañeros de club y se van relevando para mantener un ritmo constante de 3:54/3:55. El tercero no ve claro lo de relevar, pues dice que es su primer diez mil en pista y se siente novato. Yo voy bastante cómodo, dejando pasar tranquilamente los km e intentando ahuyentar el fantasma del Akiles. El único entretenimiento reside en las ocasiones en que adelantamos a algún temerario, o doblamos o somos doblados y animamos a los primeros.
En contrameta está Vicente animando sin parar. Pero ya ha perdido la cuenta, con tantos doblados, y no acierta con lo que nos canta. En el km7 empiezo a notar un poco la lesión, pero parece que me dejará acabar. Así que al paso por el km8 me animo, cojo la cabeza del grupo e impongo un ritmo algo más ligero para hacer el km9 en 3:44. Me siguen como pueden los dos de mi categoría.
En esto que veo que el novato me adelanta con facilidad. ¿Adónde va éste así? -pienso. Nada, que con la confusión de Vicente se pensaba que era la última vuelta. Le digo que no, que falta otra. Se pone detrás mío, pero le noto algo mosca, como si no se fiara. Hasta que al paso por meta lo confirma el toque de campana. Yo llego bastante fresco, así que voy a ritmo y en progresión para descartar sorpresas al final. Cuando salgo de la última curva, ya veo que con esprintar decentemente conservo el puesto. Alehop. Km10 en 3:39 para un total de 38:29.02 (4ºM45).
Recupero el fuelle del sprint, charlo un ratito con mis ocasionales compañeros de carrera y a ponerme algo seco, que hace frío. No me encuentro nada cascado. Qué diferencia para el cuerpo por el pequeño detalle de haberle dedicado un minuto de más a correr 10km. Si hubiera forzado a tope me habría quedado baldado para varios días. Así, sin embargo, me dice Juanjo si voy pasado mañana a los 10km de Torrejón, que le sobra un dorsal, y hasta me lo pienso en serio, ja ja.

23.5.10

10km HM Boadilla


Todavía intentando adaptarme a la primavera. La alergia me tiene incómodo, mis horarios de entreno del mediodía empiezan a ser incompatibles con estos calores... Aún así conseguí al fin una semana de entrenamiento bastante normalizada. Han sido 71km:
lunes: 14km a 4:26 / gimnasio
martes: 3x(3x300m) r1´/4´ (10km)
miércoles: 14km a 4:26
jueves: 13km fártlek a 4:38 (10x90´´ r2´)
viernes: 10km a 4:29
domingo: 10km HM Boadilla 38:24 (14ºM40)
Los rodajes normales deberían ser algo más lentos, a ver si dosifico mejor.


La carrera dominical ha estado muy chula, por caminos habituales de entrenamiento. Gran ambiente con mucha gente conocida y calor de lo lindo. He ido con Iván, que está de visita este finde. Los primeros km eran por los suaves toboganes de la Avda. Montepríncipe. Salí sin reloj, con música, y con la intención de ir rapidito pero sin forzar. Y, como siempre, al poco me doy cuenta que volví a empezar demasiado rápido. Pero llega la cuesta abajo, se entra en el bosque, y va uno animado sin remedio. La carrera va ya estiradísima, y a mi alrededor sólo unos pocos, con lo que todo es ir deprisita guardando compañía.

Pasado el árbol caído llega el km5, así como el avituallamiento. Al poco, el brusco giro a izquierdas. Empieza la famosa cuesta de más de 2km. El desnivel no es fuerte, los pinos y encinas hacen de este sendero una zona bonita. Todo muy bucólico si no fuera porque se aborda ya quemadito de fuerzas. Así que, aún al tran tran, se hace muy muy largo. Y cuando se corona para seguir el camino de la valla, mayormente favorable, está uno ya tocado y con pocas fuerzas para acelerar. Así que ahí, manteniendo distancias, hasta llegar a zona de meta. Esta vez sí, un sprint en condiciones adelantando, y un bonito final en 38:24 (14ºM40). Le deben faltar unos 200m para los 10km.

Poco a poco va llegando la gente, Iván entra en 45min, luego de paseo para volver al pueblo... en fin, una preciosa mañana atlética.

12.5.10

Medio Maratón de Albacete 09.05.10



Me acerqué en tren a Albacete y allí esperaba mi amigo Carlos. Cena en un italiano con su hermana Henar y a dormir. Tempranito estábamos en zona de salida. Día espléndido para correr: nublado, ni frío ni calor, leve airecillo. Llegaron Luis y Juanjo, también Aranzábal, y a calentar. Gran ambiente atlético. Me coloco con Luis para salir, pues llevamos un ritmo similar.

La salida es multitudinaria, rodeando un gran parque. Cuesta un poco irse situando, pero establecemos desde el principio nuestro ritmo de crucero: 4min/km. Enseguida salimos para la primera de las 2 grandes vueltas. Voy siempre atento a Luis: es un ritmo que él debe intentar y que a mí también me conviene. Y todo va bien... hasta que vemos por delante a Juanjo, parado. El isquiotibial no le deja ir rápido, una pena. A duras penas se reincorpora con nosotros, un ritmo mucho más llevadero para él. Al poco también se nos presenta e incorporamos a Santi Barallat, al que conocíamos del foro. También le conviene este ritmo "cuatrero", pues en sólo 2 semanas le espera el maratón de Edimburgo. Y así vamos completando la primera vuelta, un poco al relevo, otro poco en paralelo, siempre a 4min/km.

Las zonas de avituallamiento son muy frecuentes, así que bebo cada dos. El recorrido es bueno, bastante llano, si bien hay pocas zonas con gente animando. La segunda vuelta comienza en el km11. Vamos casi siempre en pequeños grupos y ni me doy cuenta cuando Luis se queda algo atrasado. Al principio le espero, haciendo un poco la goma. En el paseo de la estación Santi me pregunta qué tal. Bien, le contesto. Nos acercamos al km15, y como empieza a encontrarse bien parece decidido a apretar un poco. Muy pronto para mí; no me fío de mis castigadas piernas, no en vano apenas pude entrenar las 2 últimas semanas desde la matada de Aloña.

Pasamos el km15 un poco por debajo de la hora. Muy bien, no hay porqué apretar. Miro hacia atrás y veo a Luis, con Juanjo, bastante cortado. Me descuelgo del grupo y hago ademán de esperarles. Venía decidido a acompañar a Luis, convencido que hoy le podía salir una gran carrera. Pero lleva compañía de lujo, así que tampoco le hago mucha falta. Total, que viéndome en tierra de nadie decido regresar con los de delante. Me cuesta un pequeño calentón, y al tiempo Santi va también acelerando, con lo que decido no seguirle. Sigo a mi ritmo, con unos y otros, hasta el km17-18. Al alcanzar a una atleta que iba sola y sufriendo decido quedarme con ella y animarle un rato, así yo también recupero pulsaciones. Le digo que se me pegue detrás y no piense en nada, que yo la llevo a ritmo y que ya queda poco. Y así vamos un ratillo.

Pero en el km19 se va quedando y, como ya queda poco, ahora sí decido esforzarme para no perder la media "cuatrera". Así que hago los 2 últimos km "poco accel." ó "poco piu mosso", como pone en las partituras musicales, acelerando poco a poco. Empieza a llover suavemente, qué gusto. Voy adelantando a unos pocos, y para cuando me quiero dar cuenta ya estoy en la fuente que anuncia la recta final en bajada. Sprint y esta vez sí, bonita llegada con alfombra roja y multitud de público, entre ellos Henar que me anima a gritos. Ala, buena carrera (1:24:15 / vel. media 4:00/km / 18ºvetC).

Espero a Luis, al que veo entrar al poco con cara de sufrimiento (MMP). Con él llega Juanjo, visiblemente cojeando. Nos vamos hacia el pabellón a recuperar. Me acerco a la amplia zona de masaje, donde charlo un rato con Carlos. Que no le ha salido la carrera que quería, dice, pero ha peleado un excelente 1:20. Apenas podemos compartir mucho más porque me vuelvo a Madrid con Luis y Juanjo, que tienen prisa.

Mis mejores deseos para Santi, al que he visto en forma cara al maratón de Edimburgo. Espero que coincidamos con frecuencia en próximas carreras.
Mi agradecimiento a Henar, que tan amablemente me acogió en su preciosa casa.
Un fuerte abrazo a Carlos, que me invitó a esta carrera. Buena excusa para pasar juntos unos raticos, siempre escasos.
Y "last but not least", gracias a Luis y Juanjo por traerme de vuelta a casa en un agradable trayecto en el que, entre otras cosas, se habló mucho de... ¡Frankfurt!

11.5.10

Lullaby (J.M.G. Le Clézio, 1970)


Un matin du mois d’octobre, Lullaby décide de ne plus aller en cours. Elle écrit à son père, glisse dans un sac quelques objets et, empruntant le chemin des contrebandiers, part en direction de la plage. Un petit garçon qui revient de la pêche, une jolie maison grecque, mais surtout le soleil et la mer remplissent ses journées d’ivresse et de liberté. Un jour, pourtant, il faut revenir à l’école. Qui donc voudra croire à son étrange voyage ? Une rêverie adolescente lumineuse et poétique, une héroïne en quête de liberté.

29.4.10

Bilbao - New York - Bilbao (Kirmen Uribe, 2008)


Los peces y los árboles se parecen.

Se parecen en los anillos. Si hiciéramos un corte horizontal a un árbol veríamos sus anillos en el tronco. Un anillo por cada año transcurrido, es así como se sabe la edad del árbol. Los peces también tienen anillos pero en las escamas. Y al igual que sucede con los árboles, gracias a ellos sabemos cuántos años tiene el animal.
Los peces nunca dejan de crecer. Nosotros no, nosotros menguamos a partir de la madurez. Nuestro crecimiento se detiene, y los huesos comienzan a juntarse. El cuerpo se encoge. Los peces, sin embargo, crecen hasta que se mueren. Más rápido cuando son jóvenes y, a partir de cierta edad, más lentamente, pero sin dejar nunca de crecer. Y por eso tienen anillos en las escamas.
El anillo de los peces lo crea el invierno. El invierno es el tiempo durante el cual el pez come menos, y el hambre deja una marca oscura en sus escamas porque su crecimiento es menor durante esta época. Al contrario que en verano. Cuando los peces no pasan hambre, no queda ningún rastro en sus escamas.
El anillo de los peces es microscópico, no se ve a primera vista, pero ahí está. Como si fuera una herida. Una herida que no ha cerrado bien.

Y como los anillos de los peces, los momentos más difíciles van marcando nuestras vidas, hasta convertirse en medida de nuestro tiempo. Los días felices, al contrario, pasan deprisa, demasiado deprisa, y enseguida se desvanecen.
Lo que para los peces es el invierno, para las personas es la pérdida. Las pérdidas delimitan nuestro tiempo; el final de una relación, la muerte de un ser querido.

Cada pérdida es un anillo oscuro en nuestro interior.


El día que le dijeron que le quedaban pocos meses de vida, mi abuelo no quiso volver a casa. Fue mi madre, su joven nuera, quien lo acompañó a la consulta aquel día. El abuelo escuchó con serenidad lo que contaba el médico. Lo escuchó todo sin decir palabra. A continuación, le dio la mano y se despidió educadamente.
Al salir de la consulta, mi madre no sabía qué decir. Después de un largo silencio, le preguntó al abuelo si se dirigían a la estación. Él respondió que no.
“No vamos a volver todavía. Pasaremos el día en Bilbao. Quiero enseñarte una cosa” le dijo, e intentó sonreír.
El abuelo llevó a mi madre al museo de Bellas Artes de Bilbao. Mi madre nunca olvidaría aquel día; cómo la misma tarde que le anunciaron que se iba a morir, el abuelo la llevó a un museo. Cómo trató, en vano, de que la belleza se mantuviera por encima de la muerte.
Cómo se esforzó para que mi madre guardara otro recuerdo de aquel día tan desgraciado. Mi madre siempre recordaría aquel gesto del abuelo.
Era la primera vez que entraba en un museo.



Aquí un comentario del libro por Frédéric Aranzueque-Arrieta.



27.4.10

Aloñako VI Igoera


Ay que nos da la risa boba. La cruz de Aloña nos aguarda allá en lo alto, sobre la niebla. Aquí abajo, en la plaza, la espera se llena de encuentros. Todo a punto para la temida y deseada cita anual con nuestro emblemático monte.
La carrera es tan variada que ni siquiera las miles de fotos con que nos obsequia la organización, o el excelente video de Kirolnet, consiguen acercarse a lo que se vive por dentro. Eso sólo lo sabe quien la corre. Y vale la pena probarlo, es una experiencia única. ¿Verdad, hermano vietnamita?








Mi particular resumen. Como es habitual, a las 10:30h salimos de la plaza los doscientos y mucho valientes-temerarios. Pocos se embarcan en esta empresa sin una excelente preparación, con lo que el nivel es altísimo, no hay más que mirar alrededor. Intento colocarme bastante adelante, pues al poco de la salida llega la primera cuesta, un sendero estrecho y empinado que es conveniente abordar en buena situación.



Así que salgo fuerte subiendo primero hacia el caserío Arregi (100m+) y bajando luego en picado hacia Lamiategi (65m-). En el km2 se coge ya la pista forestal por la que se sube a Urtiagain. Son otros 2km de arbolado en continua y fuerte pendiente (200m+). Justito se puede hacer corriendo, y porque las fuerzas todavía acompañan. En el km3 ya noté que me estaba colando y tuve que aflojar, pues me faltaba el aire.
En Urtiagain se cruza la carretera de Aránzazu. Avituallamiento y multitud de gente animando. Paro un momento a dar unos sorbos de agua y coger fuelle para lo que se avecina. La subida a Belar. Otros 2 larguísimos km, primero por bosque y luego ya pastizal de altura. 400m+ en los que casi nunca se puede correr. Se sube el monte andando, inclinado, apoyándose en los muslos, con el morro en las zapas del que te precede, buscando apoyos para no resbalar. Sufren los gemelos, la respiración se desboca. Hay que buscar el ritmo, pues el ascenso es bien largo.
Al final todo llega, y con el ánimo del público corono el collado:


Aquí se gira a la izquierda, y a correr. Estoy en la cresta de la sierra de Aloña, y hay que aprovechar este falso llano hasta que la pendiente vuelva a ponerse imposible camino de la cruz:



Son otros 2km con desnivel 333m+. En cuanto me resigno a subir andando veo bajar a toda velocidad al primero, Walter Becerra. Aprieto los dientes y me concentro en seguir a ritmo con mis compis ocasionales. Por suerte la niebla no ha dejado hacer estragos al sol:



Cuando al fin coronamos, en loor de multitud, miro el reloj. 1h05min para 8km. Como siempre. Bebo un poco de agua con la vista puesta en las casas de Oñati, pequeñitas, en el fondo del valle. "Aupa, que has venido de tan lejos que bajar al pueblo será ya poca cosa para tí". Así me animan, y salgo disparado cuesta abajo.
Es este uno de los momentos más emocionantes de la carrera. El principio de la bajada. Un sendero irregular de hierba y piedras. La inclinación justa para ir buscando un equilibrio entre correr rápido y frenar la inercia. Concentración absoluta. Un solo fallo en la pisada y te partes la pierna monte abajo. Oigo a Iván que me anima al cruzarse conmigo. Cuando al poco la pendiente empieza a suavizarse la zancada es más amplia, la velocidad mayor. Adelanto a unos pocos en mi pequeño y efímero momento de gloria:



Al paso por el km10 toca de nuevo despeñarse por el sendero de cabras. Cuesta abajo, el collado de Belar anuncia ahora la boca del infierno: 575m- en 3km. Bajar deja de ser divertido. De tanto frenar en la pronunciadísima pendiente los cuádriceps se van agarrotando. Para cuando el terreno entra en bosque y correr suelto empieza a ser posible, las piernas están como estacas. Duras, bloqueadas. La zancada es minúscula. El dolor, terrible. Para colmo, noto amenaza de contractura por toda la espalda. Las últimas rampas pronunciadas son una tortura. Gritaría de dolor si tuviera fuerzas. Cuando al fin salgo de mala manera del bosque a la pista asfaltada, no tengo más remedio que pararme. Las piernas, sencillamente, tiemblan y no me sostienen.
Miro el reloj: 1h30min. Llevo 25min corriendo monte abajo y la musculatura ha dicho basta. Hasta aquí. Me ofrecen ayuda. Que estoy bien, que ya seguiré andando despacito, gracias. Los pocos metros que quedan en bajada son un suplicio paso por paso. Ya en el llano, camino del campo de fútbol, empiezo a trotar despacito. Y poco a poco consigo ir algo más airoso. Lo justo para agradecer con dignidad los muchos ánimos del público. No será hasta la misma recta de llegada, en Atzeko Kale, cuando consiga un poco de velocidad para la entrada en meta.



Uahhh, qué fuerte. Lo conseguí otra vez. Rápido tomo algo y estiro suavemente. Lo de no poder agacharme, ni bajar escaleras; lo de andar sin doblar lar rodillas por el dolor de las agujetas, eso será mañana, y especialmente el martes, pero también acabará remitiendo. Ahora a disfrutar de lo conseguido, a compartir experiencias, a esperar a Iván, que las estará pasando más canutas todavía, mucho tarda... con el aperitivo que nos han puesto, así da gusto: sidra, buen chorizo cocido, carne con tomate. Aquí todo es lo mejor: la carrera, la organización, el pueblo, la gente... Hasta el año que viene.
Datos personales. Tiempo: 1h37m14s (MMP) / Puesto: 8º vet45+

26.4.10

Londres es de cartón (Unai Elorriaga, 2009)


Vredaman era una novela menor, con momentos brillantes originalmente contados. Fue mientras la leía que empecé a escribir en el foro de el atleta y con ese nick. También acabó siendo el título de mi blog, así como mi alias por el que algunos me conocen o me tratan.
Acabo de leer la siguiente y recién publicada novela de Unai Elorriaga, Londres es de cartón. El tema es bastante más serio, también la ambición. Aprecio el esfuerzo, pero no me encaja el resultado. Ante el cambio de ámbito, no siempre consigue evitar cierto tono naïf: lo que en Vredaman era una virtud, aquí parece fuera de lugar. Algún diálogo exquisitamente británico, la resolución psiquiátrica de las partes, poco más. Un quiero y no puedo que deseo le sirva de experiencia para futuros hallazgos.

19.4.10

L´amour dure trois ans (Frédéric Beigbeder, 1997)


C´est un roman d'inspiration autobiographique qui raconte la vie et les déceptions sentimentales d´un chroniqueur mondain.
Marc Marronnier raconte dans le désordre ses déboires amoureux et sa vision de l'Amour avec un grand A. La thèse-titre est martelée plusieurs fois au cours du roman : l'amour dure trois ans, l'ennui s'installant rapidement dans la relation de couple. Le lecteur a donc droit au récit de l'idylle, du mariage, puis de la séparation d'avec sa première femme, Anne. Ensuite, il rencontre Alice qui devient sa maîtresse. Le reste du roman consiste en quelques digressions sur la vie mondaine, la superficialité de certaines personnes, le mariage et le sexe.
« L'amour est un combat perdu d'avance. »
Pourquoi l’amour dure trois ans (psychologies.com)
Tant pis pour les romantiques ! Selon les lois de la biologie, l’amour est un processus chimique de courte durée. Dans son dernier ouvrage, Petits Arrangements avec l’amour, Lucy Vincent, neurobiologiste, explique comment chacun de nous peut s’en accommoder… et prolonger la vie de son couple.
Docteur en neurosciences et chercheur au CNRS, Lucy Vincent est aussi l’auteur de Comment devient-on amoureux? (Odile Jacob, 2004). Un ouvrage iconoclaste et abondamment commenté, dans lequel elle détaille la mécanique biologique du coup de foudre. Elle poursuit aujourd’hui ses recherches sur la programmation génétique des rapports humains.
Psychologies : Vous dites que l’amour n’est pas un cadeau du ciel, mais un mécanisme du cerveau vieux comme l’humanité. Aujourd’hui, sommes-nous toujours marqués par ce schéma amoureux ?
Lucy Vincent : Oui, car ce mécanisme est ancré dans nos gènes, c’est un programme génétique. Le comportement amoureux est né, chez l’homme, de la nécessité d’assurer la reproduction de l’espèce. Dans un monde où seuls les plus forts survivaient, il fallait protéger les bébés. Pour survivre, l’enfant a besoin de deux parents. Car un parent tout seul ne peut à la fois le surveiller, l’abriter, aller chercher à manger et se défendre contre les prédateurs. Or, le seul phénomène qui puisse obliger les deux parents à rester unis est l’amour. C’est un processus par lequel deux adultes, mâle et femelle – aujourd’hui, ce pourrait être deux mâles ou deux femelles, l’homosexualité entre tout à fait dans mon discours –, se trouvent merveilleux. Non seulement au point de vouloir rester ensemble, mais aussi d’être mal quand ils sont séparés. L’alchimie cérébrale qui se produit alors crée une addiction et les rend aveugles aux défauts de l’un ou l’autre : elle leur permet de rester ensemble pour la survie de l’enfant.
Mais comment ce programme génétique commun peut-il pousser tel homme vers telle femme, et inversement ?
On pense qu’il existe des facteurs de complémentarité que notre cerveau cherche inconsciemment chez l’autre. Le rôle des odeurs a été mis en évidence. Elles traduisent des informations génétiques concernant le système immunitaire. Le raisonnement est le suivant : si j’ai un système immunitaire qui me protège de tels germes et mon partenaire un système immunitaire qui le protège de tels autres germes, notre enfant disposera d’une vaste gamme de défenses immunitaires. Mais si je prends quelqu’un qui a le même système que moi, mon enfant sera plus faible. Des expériences ont montré qu’un individu préfère quelqu’un qui a un système immunitaire très différent du sien. Les odeurs nous aident donc inconsciemment à choisir notre futur partenaire.