3.11.10

Maratón de Frankfurt 31.10.10


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Final Time 2:55:49 MMP / 46º M45 (388º)

05 21:13 - 10 20:55 - 15 20:50 - 20 20:41 - 1/2M 1.28:11

25 20:34 - 30 20:50 - 35 20:29 - 40 20:53 - M 2:55:49 (4:10/km)




La mamba negra

Levantó un momento la vista y se encontró de frente con un gran reloj blanco, adosado a la farola. La una menos cuarto. Antes de calcular nada, su expresión se relajó. Aquello sonaba muy bien. En un momento aparecerían las largas mesas llenas de vasitos de papel. Si pillaba al vuelo uno de los primeros, el agua pasaría por el gaznate. En caso de mala suerte, haría por conseguir alguno del final, isotónico sabor manzana y un poco gaseoso. Extraño, pero le había sentado indudablemente bien desde que lo empezó a beber, más de 2 horas atrás. Esta vez la mente estaba mucho más despejada que en anteriores ocasiones, e intentó unos sencillos cálculos. ¿Cuánto tiempo le llevaría llegar a meta a esta velocidad tras beber 2 vasos, pisar unas decenas más y alcanzar la línea verde del km 40? El cálculo fue algo lento pero bastante preciso. 9 min largos. Bien. Esperaría pacientemente hasta llegar al cartel y miraría por 1ª vez en la carrera el tiempo total. Tras sumarle 9 min sabría si estaba lejos o cerca del tiempo de su añorada carrera, Donosti 08, aquella desapacible mañana en la que se sintió un digno y esforzado hijo de la tierra. Eso sería pronto, pero ahora había que seguir concentrado. El ritmo regular. La línea verde intermitente: permitido adelantar. Dos horas pasando corredores en un lento e inacabable goteo. El pulso firme, las piernas a flor de piel. Desde hacía un rato venían avisando. El primer susto fue en una curva a la izquierda, nada más saludar a Quique, salvando el bordillo. Prohibido alargar la zancada, cualquier gesto brusco. Había que correr como si todo el mundo estuviera dormido y no quisieras despertar a nadie. Pero esta vez había conseguido entretener lo suficiente a la mamba negra, la serpiente más peligrosa del mundo, y al divisar el 40 ya no temía su mortal picadura. La alfombra roja le aguardaba cercana, y nada impediría ya recorrerla triunfal, con el 2 presidiendo la puerta de bienvenida. Cuántas veces había pensado que aquello ya no volvería a ser posible, que los años no perdonan, que hay momentos que es mejor retener y guardar y acunar porque son únicos. Marcó el parcial, 20.53. Perfecto. Y sólo entonces hizo por ver la complicada serie, pequeñita, en la parte alta del cronómetro, 2:46:25. Le dejó indiferente, hasta que consiguió sumarle un nueve, 2:55 y bastante. Y por primera vez en toda la mañana, súbitamente, perdió el control. Las piernas, precisamente lo menos indicado, decidieron atacar por su cuenta y riesgo. Como tan a menudo sucede con las personas ambiciosas, no contando con el propio y exiguo capital, sino con la fortuna del amigo. Y como era obvio para cualquier espectador neutral, al primer movimiento de ataque la mamba se arqueó, abrió su oscura boca negra, y tras emitir un silbido penetrante lanzó presta un mordisco a la parte posterior del muslo. La parálisis fue instantánea. Agarrado a la valla, el corredor de fondo se inclinó, estiró la pata. La dosis de veneno, mortal, aún tardaría unos minutos en hacer su efecto. No había tiempo que perder. Había que alcanzar el poblado cuanto antes. Estaba ya muy cerca. Allí estaría a salvo. Se incorporó y empezó a correr cojeando, al principio con gran dificultad. Y poco a poco, recomponiendo algo la postura. La mamba se deslizaba, enroscada en las piernas, presta de nuevo al mordisco con la primera señal de ataque. Retomando el control, el corredor volvió a deslizarse cauto sobre el asfalto recorriendo esta vez en sentido inverso lo que casi 3 horas atrás había sido el principio de su aventura.




Había tenido mucha suerte, sin duda. Un contratiempo casual de última hora le había colocado en posición algo retrasada. El gentío y el estrecho callejeo le indujeron a contener el ritmo desde un principio. La soledad acaba siendo la mejor aliada del corredor de fondo, y cuando el ambiente se aligeró, él ya estaba en su propia y aislada órbita, imperceptiblemente más rápida que las vecinas en un principio, pero implacable con el paso del tiempo. La ciudad casi no existía, no la descubrió en toda su belleza hasta el día siguiente. Apenas reparó en lo que parecía un excelente ambiente urbano, callejero, musical, de barrio. Avanzaba ligero, fresco, pero también impermeable al entorno social. Se alegró enormemente, km 15, de encontrar a Luis en el nutrido grupo del 2:59. Hizo lo posible por quedarse con él diluyéndose en el ambiente. Pero fue en vano. Los contratiempos para adelantar, para beber de unos ocasionales vasos de plástico que se rajaban con la presión, derramándose en la camiseta y dejando seca la garganta, le apremiaron, le impacientaron. De ninguna manera soportaría llegar así al km 20. Siguió adelante y se despidió de Luis sin un solo gesto, deseándole suerte. Y ya todo fue suave, sencillo, los km pasaban idénticos, no necesitaba pensar en nada para distraerse, iba concentrado en su ritmo, en la zancada, en el asfalto, como si corriera sólo y le pareciera lo más natural que así transcurriera apacible el día. Apenas algún que otro instante, la parada en el 25 para tomar el gel y beber tranquilo entre algo de lío; un par de km un poco más lentos por creer que el hecho de seguir adelantando corredores como hasta entonces le indicaba que mantenía el mismo ritmo. Pequeño espejismo. Muchos atletas empezaban a tener dificultades más evidentes, la prueba era que se echaba encima de ellos con facilidad. Ajustó un poco el ritmo al alza para seguir en ligera progresión. Tampoco más, quedaba mucho por delante.




En el 30 vio a su compi Higi, todo un calvario por delante. Apenas le dio para un breve saludo cariñoso, estaba ya entrando en el trance del 32, allí donde empieza la cuenta atrás, 10, el laberinto alucinógeno del País de las Maravillas, 9, donde no sabes en qué sentido corres, vuelas o caes, 8, donde pasas por la Feria y no sabes si estás al principio o al final, 7, donde un gigante con un martillo enorme golpea machacón mientras tú, en la huida, apenas consigues resbalar, 6, donde él ha llegado hoy tocado por la varita y marca su mejor parcial, 5, donde el largo túnel se arruga entre calles, curvas, gritos, música, sin saber cuándo ni cómo ha ocurrido, 4, donde saluda a Quique, algo desconcertado pero firme hacia la luz, 3, donde todo se ilumina y aparece el gran reloj del conejo blanco, tengo prisa, tengo prisa, me espera la reina de corazones, 2, la serpiente mamba que ataca saliendo del laberinto, 1, la guardia real lanza en ristre, pinchando por toda la pierna al grito de que le corten la cabeza, cero, y en el último segundo te escapas de la pesadilla, entras en la alfombra roja, luces, música, confeti, bailarinas, acción: paseo triunfal, ves al fondo el reloj y ya no importa que marque las horas, sólo deseas avanzar a cámara lenta saboreando cada metro, levantas los brazos, bajas la cabeza, querrías cerrar los ojos y quedarte así un instante, cruzas meta, sonríes todavía crispado, te abrazas al primero que pillas, todos estáis ya en la misma nube aunque cada uno llegó con su viaje particular. Y te relajas. Ahora sí te aparece esa sonrisa que sale de dentro y que te va a acompañar durante mucho, mucho tiempo.






14 comentarios:

david sanchez dijo...

cARRERON Y MIS MAS SINCERA ENHORABUENA, YA ME CONTO CARLITOS QUE FUISTE COMO UN TIRO. ESA 2ª MEDIA ESTA DE PUTA MADRE.

UN ABRAZO

poliloco dijo...

No se que decir. ¿Espectacular narración? ¿Enhorabuena por la marca? ¿Felicidades por el carrerón? ¿Gracias por hacerme creer que merece la pena volver a intentarlo? ¿Eres un crack? Lo que quieras, cualquier expresión vale, todas juntas y muchas que no me salen valen

dgranda dijo...

Enhorabuena de nuevo Iñaki, qué contento estabas al terminar, ¡qué envidia!. Ya dirás si se añade al panel ;-)

Un abrazo campeón

Anbasa dijo...

Plas, plas, plas. Pero por el relato, eh :-)).

La carrera es otro cantar. Al levantar la vista, un reloj miró a otro reloj. Je je.

Me alegro mucho de que haya salido tan buena carrera. Tanto por la marca, como por las sensaciones. Es impagable hacer un maratón así, con esa regularidad y sin apenas problemas.

CarLitros dijo...

Me he deleitado leyéndote. He sentido cada palabra que has escrito. Se me ha puesto la piel de gallina Iñaki.

Mi más sincera y profunda enhorabuena.

Un abrazo enrome

Joselete dijo...

Espectacular Vreda....leyéndote he pasado 10 minutos increíbles.

Un fuerte abrazo.

Anónimo dijo...

Simplemente enhorabuena, eres un fenómeno de constancia, esfuerzo y superación.
Fdo:. tu biker favorito Murakami

dani dijo...

Joder iñaki me he quedado flipado con la narracion. Que te voy a decir que una vez mas enhorabuena , que me lo he pasado de puta madre leyendo una cronica espectacular .
Que creo que has hecho la carrera perfecta y que te lo merecias . Me alegro el haber compartido contigo algun entrenamiento en el monte de boadilla.
Un abrazo Danih

Anónimo dijo...

yo no he leído la parrafada, total ya me contaste en casa, claro que visto los comentarios... aunque no puede tener más mérito que la carrera en sí y la pedazo de marca, no?
puf, pues que putada, una vez demostrado que no hay límite... eso obliga a seguir
rocio

JoU_DiViSion dijo...

Ostia Vreda si entramos juntos!!!
que pena no verte no iba para fijarme mucho
No si al final la frase del foro era cierta!! jaja llegando al spring!!!

Felicidades!!!

Y por hacer la segunda parte mas rapida que la primera = a maraton perfecta!!!

Estas recuperado?

Pd: me voy a hacer unas series cortas para ganarte a la proxima :D jajaja

sergiomm dijo...

Creo que ahora sí que es el momento de tomarte un Jack Daniel's ;) Enhorabuena por tu Carrera Perfecta.

Higinio dijo...

Joder que manera de escribir amigo, muy buena cronica. Enhorabuena por tu carrerón y por tu leccion de saber estar ante una carrera grande como el maraton, nos vemos en la proxima y espero seguir aprendiendo de ti. Un abrazo.

vsblanco dijo...

Enhorabuena por esa carrera, Iñaki. Imagino que ya estarás más que recuperado y pensando en el siguiente reto.

Anónimo dijo...

¡Uauh...