Un día espléndido para correr. Llego con mucha antelación, pero a última hora ni caliento ni me acerco a tiempo a la salida. Como resulta ser caótica, paso por el arco más de medio minuto después del pistoletazo. El gentío es tal que no hay manera de adelantar ni coger ritmo sin desquiciarse. Me lo tomo con toda la calma que puedo, resignado a pasar un rato entretenido entre parones y zig-zags.
El recorrido baja hacia una zona horrorosa, polígonos sin edificar por las afueras de la ciudad. Muchos giros, el pavimento no es agradable, la gente tapona, se cruza. En la desesperación de los atascos, algunos optan por adelantar recortando barbaridades de metros. En fin, nada agradable.
Sin embargo, por lo que comprobé después, perdí menos tiempo del que suponía en estos primeros kilómetros. Conclusión: un ritmo medio decente con tantos parones solo se consigue apretando más de la cuenta en los torcidos adelantamientos. No tardaría en pasar factura.
Entre el km 7 y el 10 corrí bien, rapidito, regular, adelantando con fluidez y saludando a varios colegas. Luego volvimos a la ciudad y empezó una suave y larguísima cuesta arriba. Ya no me encontré tan cómodo. Las pulsaciones empezaban a subir, y tenía más interés por llevarlas estables que por pelear un crono interesante.
Me acomodé detrás de una pareja mixta para dejar pasar unos kilómetros que se me estaban haciendo largos y pesados. En el km 17 se gira para cruzar el centro adoquinado. Poco a poco fui recuperando un ritmo más alto, pero en ningún momento me encontré con ganas de sufrir, ni siquiera en el favorable último kilómetro.
Total, que crucé la meta en 1h25m39s muy entero, con la sensación de haber hecho un fenomenal entrenamiento de ritmo. Y lo más agradable, el compartir sensaciones con multitud de colegas, tanto a pie de pista como a pie de barra con las cañas y tapas.
28.1.14
17.1.14
Cto.Madrid Veteranos Campo a Través 12.01.2014
Una mañana de invierno de lo más completita. Amaneció nublado. Poco frío y menos viento. Me disfracé de corredor y salí al trote por la puerta de casa. 09:00h. Bajé a la fuente de los Tres Caños, frente al palacio. Ya no había nadie, pero por el murmullo distinguí, entre la niebla, al grupo. Acababan de salir camino del monte. Aceleré y me uní a ellos.
Saludos, charla, bromas, uno de los mejores momentos para el corredor solitario. Fuimos dando la vuelta a los dos montes, a buen ritmo de trote. Tras completar 17,5 km me desvié para casa. Ducha, ropa seca, un yoghourt, un plátano, galletas, mochila y a la calle. Me pasan a buscar los compis de club para ir a Collado-Villaba.
En la Dehesa Boyal el ambiente atlético es espléndido, y el circuito de cross muy bonito. Mucha hierba y nada de barro. Corremos juntos todos los veteranos a las 12:25h. Son 6 km en tres vueltas. Salgo bastante rápido, por evitar los atascos. Y luego estabilizo el ritmo. 3:50/km aprox. No hay que forzar más, pues el terreno es inestable.
Consigo hacer las tres vueltas iguales, sin altibajos. El pulso ha ido subiendo, desde 170 hasta 179, pero las sensaciones no eran peores. Así que acabo contento y muy entero. La idea era hacer un entrenamiento fuerte con cierta fatiga muscular acumulada, así que lo de encadenar rodaje largo con cross tenía su justificación. Experimento satisfactorio, y a seguir entrenando cara al medio maratón de Getafe del próximo 26 de enero. Vaaaaamos, chavallllllll!!!!!!!!
6.1.14
Ma nuit chez Maud (Éric Rohmer, 1969)
Un film qui parle de la vie, de l'amour, des principes bouleversés, s'aidant magnifiquement de la philosophie et des mathématiques pour parler de religion (Blaise Pascal étant au coeur des discussions).
La grande force du film se trouve dans les dialogues: un enchaînement de discussions extrêmement riches, les personnages échangeant des idées, des ressentis sur la vie, la religion, l'amour.
Les deux protagonistes masculins discutent d'un lien entre les mathématiques et la vie, en parlant notamment de l'espérance mathématique.
Jean-Louis rencontre aprés deux femmes et, en dépit son apparente timidité - ou disons plutôt de son respect des conventions de société - il tisse avec ces deux femmes des liens très forts dès le début, en se confiant plus qu'il n'est coutume de le faire et en partageant des choses qu'on ne partage pas habituellement avec des inconnu(e)s.
On se passionne pour ces discussions entre des protagonistes qui voient pour la plupart leurs croyances mises à mal. L'intrigue, sous ses airs d'amourettes et de séductions en tout genre est plus complexe qu'elle n'y parait et jusqu'à la fin, on se délecte de l'évolution des personnages.
Le sujet du film est le pari de Pascal : même si la probabilité que Dieu existe est presque nulle, il est avantageux de croire qu'il existe car le gain est infini. C'est un calcul d'espérance mathématique. La réflexion est introduite par une histoire de trio (et plus) amoureux dont l'érotisme est télépathique.
Par des scènes banales de la vie quotidienne Rohmer exprime des sentiments assez fort. Par des exemples et des images concrètes, il explique du Pascal à son spectateur Par une histoire simple, il exprime un message complexe. L'austère philosophie pascalienne n'intéresse pas tant Rohmer que l'interaction des idées et des principes, quels qu'ils soient (jansénisme, foi, athéisme, marxisme) sur les vies humaines, alors que celles-ci sont avant tout soumises au hasard (léger, mais cruel) et à leurs pulsions.
Dès les premières images, le spectateur est plongé dans une triste atmosphère de province en hiver. Pendant tout le film, on est bercé entre la neige et la nuit, des rayons de lumière et le grand jour, entre les marivaudages et les pensées sincères. Bref, tout commence à se brouiller, mais il est si plaisant de ne pas toujours savoir dans quelles eaux on navigue ! Les acteurs, Trintignant, Vitez et Fabian, donnent beaucoup de profondeur à leurs personnages, et la discussion pascalienne, qui aurait pu être un peu ennuyeuse, est absolument intense. La douce mélancolie, les tristes réjouissances, font que, à la fin, on ne sait pas si on est mal, si on est bien…mais, pendant 2h, on a vécu quelque chose de particulier, qui marque bien plus qu’on aurait cru.
2.1.14
31.12.2013 San Silvestre Vallecana Internacional
Aledaños del campo del Madrí, oscuro, frío, casi desierto, limpio... hace apenas dos horas cuarenta mil personas vestidas de rojo anegaban plaza y avenida, dispuestas a partir rumbo a Vallecas cual ejército invasor. De todo aquello apenas quedan unos obreros desmontando un andamiaje y un par de enormes cajones de cartón con ropa usada para calentarse antes de la función. Hay quien aprovecha para darle un postrer uso a alguna sudadera y nos dirigimos por la avenida hacia el este, llamados por las luces de la zona de salida.
Las furgo-ropero son el centro de reunión. Saludar colegas, cambiarse en medio de la calle, cola para dejar la bolsa y a trotar que hace frío. Entre idas y venidas nos vamos encontrando todos. Según se acerca la hora (19:55), luz y sonido aumentan su fuerza de atracción. Setecientos y pico atletas, hace un momento disgregados, nos apretujamos bajo los focos. Sobra ya la camiseta de calentamiento, empieza la música, la excitación, los gritos de ánimo. Otro año más aquí, en esta carrera tan especial, intentando dar la talla.
Estampida. Suerte que Concha Espina nos lo pone un poco difícil con la pendiente y así empezamos menos atolondrados. Giro brusco para enfilar Serrano y pasamos por el km1 (3:50 / 155ppm). Me emparejo con Mario y nos arrojamos cuesta abajo hacia la Plaza de la República Argentina. Bordeamos la bonita fuente de los delfines, pasamos el CSIC, antigua salida, y volvemos a bajar buscando el cruce con María de Molina. Km2 (3:27 / 167ppm). Madre mía, qué velocidad. Pero claro, aquí el que no corre vuela, nada de ceder.
La entrada al barrio de Salamanca tiene un buen repecho, pero enseguida vuelve el terreno favorable. Hay que ir ahorrando tiempo, pues todo nos parecerá poco en tierras vallecanas. La calle es ancha, se corre con facilidad, sin agobios, todavía poco público. Km3 (3:43 / 172ppm). No veo a mi compi. Llegamos a la zona más comercial, el cruce con Goya, Plaza de Colón, y un falso llano con la Puerta de Alcalá al fondo. Es la referencia, toda iluminada, un gentío tremendo, un llamativo espectáculo musical. Es difícil mantener el control con tanto jaleo. Km4 (3:36 / 175ppm).
Curva cerrada y otra vez desbocados. Casi cuesta girar para no comerse a la diosa Cibeles, ja ja ja. El Paseo del Prado es ancho y oscuro. Es la primera vez que uno se nota consigo mismo. Chequeo de fuerzas, terreno llano, ajuste de ritmo y km5 (3:35 / 173ppm). Fenomenal. Hay que seguir a buen ritmo, que todavía queda terreno favorable por delante. La zona de Atocha está más iluminada, ancha. Veo a Ángel delante, a unos 10 m. Me alegra verle valiente y con fuerzas, pensaba que vendría por detrás. No puedo pillarle para ir juntos pero me sirve de referencia. Km6 (3:42 / 175ppm).
Larga bajada por la Avda. de la Ciudad de Barcelona. Comienza el espectáculo. El gentío es constante y se estrecha sobre los corredores. Apenas cabemos dos juntos y es difícil adelantar. Los niños sacan la mano, todos gritan. Es difícil contenerse, pero hay que guardar fuerzas para las cuestas del final. Km7 (3:41 / 173ppm). Y claro, no todo puede ser Jauja. Se acaba el terreno favorable, se divisa el puente de la M-30 que da entrada a Vallecas, llegan las dudas, los temores. Tampoco hay que asustarse, el crono va muy bien y algunas fuerzas quedan. Entramos en la Avda. Albufera, Territorio Comanche, ja ja ja. Al poco giramos a la derecha. Km8 (3:52 / 173). La calma que precede a la tormenta.
Y empieza la larga, interminable cuesta. Cada uno con sus pocas fuerzas. Hay gente animando, pero el efecto parece diluirse. Un reguero de peregrinación, uno a uno con su soledad. Alcanzo a Ángel, parece que se queda un poco. Seguro que sabe regular mejor. Intento no perder mucho ritmo, pero esto no acaba nunca. Cuando llego al fin al giro de izquierdas, el repecho es mayor, ufff. Km9 (4:12 / 175ppm). Esperaba perder un poco menos. Pero no importa, creo que vamos de sobra para el sub 38. Me alcanza Ángel y se pone delante. Le sigo. El último km es un poco pestoso, mucho giro, sigue la tendencia a subir. Al fin aparece la mole del campo del Rayo Vallecano. Hay que dar un rodeo y subir el fuerte repecho que conduce a la boca de entrada. Las fuerzas fallan.
Rampa de entrada, luces, alfombra verde rodeando el campo a modo de improvisada pista de atletismo. Megafonía anuncia 37:30. Glups, no llegamos. Km10 (4:06 /174ppm). Hay que apretar el culo, para esto siempre quedan fuerzas. Lanzo el sprint antes del primer corner, adelanto a todo el que se pone por delante, giro en el segundo corner y aprieto hasta meta. 73 m de matute (2:59/km / 177ppm). Tiempo total oficial 37:58, el penúltimo de los 512 corredores que hemos cumplido con el famoso sub 38, tiempo máximo que deben acreditar los chicos para participar en esta prueba. Pues ala, apresurados saludos y felicitaciones, a cambiarse rápido no pillemos un resfriado, comentar la jugada volviendo a casa. Ducha y a celebrar la Nochevieja un año más con la familia. Feliz Año 2014 ... para todos los que se lo merezcan, ja ja ja.
Las furgo-ropero son el centro de reunión. Saludar colegas, cambiarse en medio de la calle, cola para dejar la bolsa y a trotar que hace frío. Entre idas y venidas nos vamos encontrando todos. Según se acerca la hora (19:55), luz y sonido aumentan su fuerza de atracción. Setecientos y pico atletas, hace un momento disgregados, nos apretujamos bajo los focos. Sobra ya la camiseta de calentamiento, empieza la música, la excitación, los gritos de ánimo. Otro año más aquí, en esta carrera tan especial, intentando dar la talla.
Estampida. Suerte que Concha Espina nos lo pone un poco difícil con la pendiente y así empezamos menos atolondrados. Giro brusco para enfilar Serrano y pasamos por el km1 (3:50 / 155ppm). Me emparejo con Mario y nos arrojamos cuesta abajo hacia la Plaza de la República Argentina. Bordeamos la bonita fuente de los delfines, pasamos el CSIC, antigua salida, y volvemos a bajar buscando el cruce con María de Molina. Km2 (3:27 / 167ppm). Madre mía, qué velocidad. Pero claro, aquí el que no corre vuela, nada de ceder.
La entrada al barrio de Salamanca tiene un buen repecho, pero enseguida vuelve el terreno favorable. Hay que ir ahorrando tiempo, pues todo nos parecerá poco en tierras vallecanas. La calle es ancha, se corre con facilidad, sin agobios, todavía poco público. Km3 (3:43 / 172ppm). No veo a mi compi. Llegamos a la zona más comercial, el cruce con Goya, Plaza de Colón, y un falso llano con la Puerta de Alcalá al fondo. Es la referencia, toda iluminada, un gentío tremendo, un llamativo espectáculo musical. Es difícil mantener el control con tanto jaleo. Km4 (3:36 / 175ppm).
Curva cerrada y otra vez desbocados. Casi cuesta girar para no comerse a la diosa Cibeles, ja ja ja. El Paseo del Prado es ancho y oscuro. Es la primera vez que uno se nota consigo mismo. Chequeo de fuerzas, terreno llano, ajuste de ritmo y km5 (3:35 / 173ppm). Fenomenal. Hay que seguir a buen ritmo, que todavía queda terreno favorable por delante. La zona de Atocha está más iluminada, ancha. Veo a Ángel delante, a unos 10 m. Me alegra verle valiente y con fuerzas, pensaba que vendría por detrás. No puedo pillarle para ir juntos pero me sirve de referencia. Km6 (3:42 / 175ppm).
Larga bajada por la Avda. de la Ciudad de Barcelona. Comienza el espectáculo. El gentío es constante y se estrecha sobre los corredores. Apenas cabemos dos juntos y es difícil adelantar. Los niños sacan la mano, todos gritan. Es difícil contenerse, pero hay que guardar fuerzas para las cuestas del final. Km7 (3:41 / 173ppm). Y claro, no todo puede ser Jauja. Se acaba el terreno favorable, se divisa el puente de la M-30 que da entrada a Vallecas, llegan las dudas, los temores. Tampoco hay que asustarse, el crono va muy bien y algunas fuerzas quedan. Entramos en la Avda. Albufera, Territorio Comanche, ja ja ja. Al poco giramos a la derecha. Km8 (3:52 / 173). La calma que precede a la tormenta.
Y empieza la larga, interminable cuesta. Cada uno con sus pocas fuerzas. Hay gente animando, pero el efecto parece diluirse. Un reguero de peregrinación, uno a uno con su soledad. Alcanzo a Ángel, parece que se queda un poco. Seguro que sabe regular mejor. Intento no perder mucho ritmo, pero esto no acaba nunca. Cuando llego al fin al giro de izquierdas, el repecho es mayor, ufff. Km9 (4:12 / 175ppm). Esperaba perder un poco menos. Pero no importa, creo que vamos de sobra para el sub 38. Me alcanza Ángel y se pone delante. Le sigo. El último km es un poco pestoso, mucho giro, sigue la tendencia a subir. Al fin aparece la mole del campo del Rayo Vallecano. Hay que dar un rodeo y subir el fuerte repecho que conduce a la boca de entrada. Las fuerzas fallan.
Rampa de entrada, luces, alfombra verde rodeando el campo a modo de improvisada pista de atletismo. Megafonía anuncia 37:30. Glups, no llegamos. Km10 (4:06 /174ppm). Hay que apretar el culo, para esto siempre quedan fuerzas. Lanzo el sprint antes del primer corner, adelanto a todo el que se pone por delante, giro en el segundo corner y aprieto hasta meta. 73 m de matute (2:59/km / 177ppm). Tiempo total oficial 37:58, el penúltimo de los 512 corredores que hemos cumplido con el famoso sub 38, tiempo máximo que deben acreditar los chicos para participar en esta prueba. Pues ala, apresurados saludos y felicitaciones, a cambiarse rápido no pillemos un resfriado, comentar la jugada volviendo a casa. Ducha y a celebrar la Nochevieja un año más con la familia. Feliz Año 2014 ... para todos los que se lo merezcan, ja ja ja.
25.12.13
XXX Carrera Popular "Villa de Aranjuez"
22.12.2013
Los famosos 10 km de Aranjuez. No conocía esta carrera, pero en esta ocasión aproveché un dorsal sobrante y que todos los colegas de entrenamiento dominguero iban a la misma para acompañarles.
La carrera era a mediodía, con un día fresco y soleado.
Nos situamos en el cajón correspondiente y a correr. Ritmo para 38 min: 3´48´´/km. Tras los primeros compases y rotondas veo que voy rodeado de colegas: el profe Pino, Tronchamozas, Pasitos... Bajada pronunciada y entramos en una zona bonita de arbolado, el Jardín del Príncipe. Me sitúo tras Pasitos un rato, luego llevamos el ritmo codo a codo; así la primera mitad de la carrera.
El reloj marcaba todo el rato 3:48 de ritmo medio. En una de las ojeadas, sin embargo, pasó a 3:49. Pensé que nos estábamos relajando inconscientemente y aceleré un poco para recuperar, lo cual no llevó mucho tiempo. En esto busqué a Pasitos con la mirada y no lo vi. Miré para atrás y se había quedado rezagado unos metros. Le esperé hasta volver a emparejarnos. Ya no iba al mismo ritmo y se le notaba algo atrancado.
Me dediqué a acompañarle. Pasado el km 8 llegamos a la subida que habíamos bajado al principio. Se hace dura si uno va justo de fuerzas. A partir de ahí fui todo el rato animándole y jaleándole para que aguantara. Era el momento de sufrir, a poco del final. Y vaya si aguantó, pues marcamos un tiempo de 38:30 aproximadamente. Qué tipo más duro, cómo aguanta y aguanta para sacar una buena carrera incluso en día de dificultades. Chapeau.
Yo me lo pasé estupendamente en todos los sentidos. Ahora a ponerse hasta arriba de comer en estas fechas señaladas y a concluir el año con la San Silvestre.
Los famosos 10 km de Aranjuez. No conocía esta carrera, pero en esta ocasión aproveché un dorsal sobrante y que todos los colegas de entrenamiento dominguero iban a la misma para acompañarles.
La carrera era a mediodía, con un día fresco y soleado.
Nos situamos en el cajón correspondiente y a correr. Ritmo para 38 min: 3´48´´/km. Tras los primeros compases y rotondas veo que voy rodeado de colegas: el profe Pino, Tronchamozas, Pasitos... Bajada pronunciada y entramos en una zona bonita de arbolado, el Jardín del Príncipe. Me sitúo tras Pasitos un rato, luego llevamos el ritmo codo a codo; así la primera mitad de la carrera.
El reloj marcaba todo el rato 3:48 de ritmo medio. En una de las ojeadas, sin embargo, pasó a 3:49. Pensé que nos estábamos relajando inconscientemente y aceleré un poco para recuperar, lo cual no llevó mucho tiempo. En esto busqué a Pasitos con la mirada y no lo vi. Miré para atrás y se había quedado rezagado unos metros. Le esperé hasta volver a emparejarnos. Ya no iba al mismo ritmo y se le notaba algo atrancado.
Me dediqué a acompañarle. Pasado el km 8 llegamos a la subida que habíamos bajado al principio. Se hace dura si uno va justo de fuerzas. A partir de ahí fui todo el rato animándole y jaleándole para que aguantara. Era el momento de sufrir, a poco del final. Y vaya si aguantó, pues marcamos un tiempo de 38:30 aproximadamente. Qué tipo más duro, cómo aguanta y aguanta para sacar una buena carrera incluso en día de dificultades. Chapeau.
Yo me lo pasé estupendamente en todos los sentidos. Ahora a ponerse hasta arriba de comer en estas fechas señaladas y a concluir el año con la San Silvestre.
15.12.13
Cto. de Madrid Veteranos de Clubes de Campo a Través
2013.12.15 Parque del Lago (Parla). El mismo circuito de todos los años. Cuatro vueltas con pocos desniveles y mucha hierba para un total de 5 km y medio o poco más. Como los veteranos corríamos casi a mediodía y el día salió espléndido, ni siquiera del frío nos podíamos quejar este año.
Empieza la temporada invernal de crosses y es un bonito momento para saludar tanto a fonderos como a pisteros, cada uno con sus objetivos particulares todavía lejanos. Los tres componentes del equipo vetB (45-55) hemos corrido bien dentro de nuestras posibilidades con un resultado modesto, novenos.
Yo me he encontrado a gusto. No era momento de forzar, pues han pasado justo tres semanas desde el maratón de San Sebastián y estoy todavía dentro del período de recuperación. Hay que ser prudente, otros años había tenido que suspender los entrenamientos pos-maratón por molestias o lesiones. Este año me veo recuperando mejor y con más ganas, pero... tocando madera.
Como la salida era bastante abierta y un poco cuesta abajo, todos empezamos bastante rápido, casi sin querer. Fui regulando mi velocidad según las sensaciones, adelantando poco a poco y llevando siempre como referencia a mi compi José Antonio unos metros por delante. Al principio pensé que quizá me estaba colando, que cuatro vueltas así iba a ser imposible de mantener; pero las vueltas se iban sucediendo sin notar acumulación de cansancio.
Así que en la última vuelta no sufrí. Adelanté a los poquitos que tenía cerca, mantuve a raya a los que me perseguían y solo apreté en la subida final para evitar sorpresas. Muy contento, pues, con las sensaciones. Si además añadimos la agradable mañana atlética junto a los compañeros de equipo, comida de hermanamiento posterior incluida, pues no se puede pedir más.
Empieza la temporada invernal de crosses y es un bonito momento para saludar tanto a fonderos como a pisteros, cada uno con sus objetivos particulares todavía lejanos. Los tres componentes del equipo vetB (45-55) hemos corrido bien dentro de nuestras posibilidades con un resultado modesto, novenos.
Yo me he encontrado a gusto. No era momento de forzar, pues han pasado justo tres semanas desde el maratón de San Sebastián y estoy todavía dentro del período de recuperación. Hay que ser prudente, otros años había tenido que suspender los entrenamientos pos-maratón por molestias o lesiones. Este año me veo recuperando mejor y con más ganas, pero... tocando madera.
Como la salida era bastante abierta y un poco cuesta abajo, todos empezamos bastante rápido, casi sin querer. Fui regulando mi velocidad según las sensaciones, adelantando poco a poco y llevando siempre como referencia a mi compi José Antonio unos metros por delante. Al principio pensé que quizá me estaba colando, que cuatro vueltas así iba a ser imposible de mantener; pero las vueltas se iban sucediendo sin notar acumulación de cansancio.
Así que en la última vuelta no sufrí. Adelanté a los poquitos que tenía cerca, mantuve a raya a los que me perseguían y solo apreté en la subida final para evitar sorpresas. Muy contento, pues, con las sensaciones. Si además añadimos la agradable mañana atlética junto a los compañeros de equipo, comida de hermanamiento posterior incluida, pues no se puede pedir más.
1.12.13
Déjà vu (Donostiako Maratoia 13.11.24)
En el km 25 se coge de nuevo Sancho el Sabio para bajar paralelo al Urumea. Llevaba ya un buen rato deseando pillar a mi grupito, que me aseguraba cierta comodidad y relajación a un ritmo invariable de 4:07-4:08/km. Pero los puestos de avituallamiento me fastidiaban continuamente; cada 2,5 km bebía un poco de agua, o a veces bebida isotónica, y en la maniobra siempre me quedaba colgado.
Y les pillé, notando enseguida la facilidad de seguir a rueda. Pero fue allí también cuando apareció la primera señal de peligro: el vasto interno de la pierna derecha se estaba empezando a agarrotar. Esto me suena, fue lo primero que pensé, todos los años empieza igual el asunto. La única incógnita era cuánto tardaría en ponerse feo de verdad.
No perdí la calma ni la determinación. Me encontraba fenomenal, llevaba una carrera estupenda, durante la primera vuelta pequeña vi que 4:07-4:08 (justo el ritmo de MP) me salía casi sin querer, y ahí me planté. No me permití ir más rápido, tenía decidido de antemano que de ninguna manera navegaría más rápido que eso este año. Así que estaba corriendo muy regular, y con el tiempo nos habíamos ido agrupando unos pocos a ese tran-tran.
Pasaron las dos horas de carrera y se acercaba el paseo de La Concha. Llegando al km 30 inicié las maniobras para tomarme un powergel, algo nada fácil: quitar guantes, rebuscar por el bolsillo interior del pantalón, varios mordiscos hasta romper el plástico, chupetear, coordinar todo eso con la llegada del avituallamiento para agarrar un botellín de agua, beber, volver a poner los guantes... vamos, que perdí al grupo definitivamente.
Las sensaciones todavía eran buenas, no me costaba mantener el ritmo; las piernas se iban cargando, pero no más de lo normal a esas alturas. Como otras veces, abandoné Ondarreta cuesta abajo animadísimo. Y, como otras veces también, el km32 en la Avda. de Tolosa, poco después, fue el inicio de mi tortura.
No me gusta nada esta avenida. Ya lo había venido pensando en la primera vuelta grande, cuando nos separaron de los que corrían el medio maratón para encontrarnos de vuelta con otros más lentos. Y cuando resultaba difícil no pisar torcido en sus eternas rectas. Y cuando recordaba aquel medio maratón primaveral en el que vi, impotente, cómo me adelantaba el pelotón de 1:25. O el año de aquel maratón en el que me vi tirado en el suelo, aquí mismo, acalambrado, mientras una cariñosa chavala me daba masaje con hielo en el isquio de la pierna derecha viendo pasar de largo el grupo de 3h.
Lo mismo de siempre. No es que las piernas se agarroten, no es que las fuerzas fallen, es que isquios y gemelos empiezan a amagar con el colapso, con dejar de funcionar, con acalambrarse. Y el único remedio para aplacar la amenaza parece ser bajar el ritmo. Y mucho. Supongo que al principio, aproximadamente, hasta 4:40/km.
A partir de ahí todo va orientado a cuidar en extremo los movimientos. Zancada corta, bajita, suave, nada de animarse, girar o subir un bordillo. Paciencia y resignación. Esto va mal pero puede ir mucho peor, así que al loro. De vuelta por la misma avenida, en el km 36, llegué a pensar si no sería demasiado conformista, que quizá todo era una cuestión psicológica, que había que darlo todo por intentarlo. Fuerzas tenía de sobra y hubiera podido ir charlando tranquilamente con cualquiera como en un rodaje de entrenamiento. Probé a acelerar un pelín.... y casi me quedo en el sitio. Ni hablar, prefiero perder 5 minutos por tener que ir despacio antes que perder 15 por quedarme tirado.
La velocidad es cada vez menor, a 5´/km más o menos. Una pena entrar por San Martín en esas condiciones, con tanta gente animando. Voy tirando fuerte de brazos para aliviar en lo posible el movimiento de piernas. En el km 40 me adelanta Volcán como una exhalación; me alegro mucho de verle tan entero peleando por un gran crono. Llegando al km 41 me adelanta Leo, que tampoco me ve. Otro que va a triunfar hoy, mejor marca personal con 58 años y medalla de bronce en este campeonato de España. Estos son mis héroes, mis ejemplos a seguir.
Tengo a Leo delante mío al girar a la altura del Estadio de Anoeta. Pasamos el km 41 entre el griterío de la afición. Como queda muy poco, decido pillarle y así animarnos mutuamente en este tramo final. Nos juntamos, subimos un poco la velocidad, llegamos a la altura del Estadio pequeño, veo a Loboaullador que nos pasa aceleradísimo y... catacrak, el isquiotibial derecho de todos los años, calambrazo. Me quedo clavado en medio de la ruta, estorbando. No puedo ni apartarme, ni agacharme, el músculo está duro, bloqueado, duele una barbaridad. Intento estirarlo doblando el tronco. Se acerca un chaval que me ayuda. Empieza andando, me dice. Pruebo. Ni eso, otra vez se me monta. Estiro más. Y salgo con un ligerísimo trote, apenas más rápido que andando, pero al menos me permite avanzar.
Me faltan unos 800m para meta. Miro el reloj. Por muy lento que vaya, si no tengo que pararme otra vez entraré dentro de las 3h, así que paciencia y nada de acelerar. Solo en la recta de meta me permito soltar un poco la zancada y disfrutar con alegría de haberlo conseguido de nuevo. Entro en 2h58m53s. Cuarto año consecutivo bajando de 3h. A pesar de todo estoy contentísimo, por mí y por todos los compañeros a los que hoy he visto triunfar. A la ducha, pues.
29.11.13
Blue Jasmine (Woody Allen, 2013)
Jasmine French used to be on the top of the heap as a New York socialite, but now is returning to her estranged sister in San Francisco utterly ruined. As Jasmine struggles with her haunting memories of a privileged past bearing dark realities she ignored, she tries to recover in her present. Unfortunately, it all proves a losing battle as Jasmine's narcissistic hangups and their consequences begin to overwhelm her. In doing so, her old pretensions and new deceits begin to foul up everyone's lives, especially her own.
12.11.13
Cto. Madrid Cross Corto
11.10.2013 Parque El Paraíso en la Avda. de Arcentales. No me cuadraba para nada esta carrera cara al maratón que tengo en dos semanas, pero venía todo el equipo y la ocasión era bonita. Ya he corrido este campeonato en otras dos ocasiones (2011 y 2009) y el ambiente es precioso, con carreras para todas las categorías en un parque pequeño, estrecho y largo, al que los veteranos daremos 3 vueltas para completar 3600 m.
A la hora del aperitivo y con un sol radiante se dio la salida. Me coloqué detrás para no caer en la tentación y cuidar el esqueleto. Y acerté de pleno. La primera vuelta fue lenta a la fuerza, imposible acelerar con todo el pelotón por delante transitando por estrechos caminos. En la segunda pude correr mejor y fui en progresión, adelantando ya siempre corredores hasta el final.
Y la tercera fue la más rápida, pero ni me dio tiempo a cansarme. Siempre fui con un ojo en el pulsómetro y controlando para no forzar, no me podía permitir más de un día de recuperación.
Acabé, aún así, apenas unos segundillos más lento que en años anteriores, y es que estoy en muy buena forma. Mis colegas del equipo coparon el podium cincuentón y yo colaboré con un digno quinto puesto. Apenas nos dio tiempo a la foto de grupo, recoger trofeos y pitando a casa a comer.
1.11.13
Jonas Jonasson (2012). El abuelo que saltó por la ventana y se largó
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