1.6.21

En la penumbra (Juan Benet, 1982)


    _ Pasa -dijo la sobrina-, quiero presentarte a mi tía. Quiero que le digas lo que yo te inspiro; lo que yo soy para ti y cuáles son nuestras intenciones.

Detrás de la sobrina apareció la señora. Ambas salieron al rellano, sobre el felpudo.

   _ Pasa -dijo la señora-. Entra. Puedes entregarme ese mensaje. Llevo esperándote toda la tarde.

Dio media vuelta y descendió la escalera con apresuramiento, agarrado al pasamanos y pisando con aplomo los peldaños recién encerados, cuidando de no hacerlo sobre las hojas de periódicos atrasados para no resbalar.

14.1.21

Las aventuras de Huckleberry Finn (Mark Twain, 1884)


    - ¿Cómo te llamas de veras?

    - George Peters, señora.

    - Bueno, intenta recordarlo, George. No vayas a olvidarlo y decirme que te llamas Elexander antes de que te marches, y luego a escaparte diciéndome que eres George Elexander, cuando te pille. Y no te acerques a las mujeres, llevando ese percal viejo. Haces de muchacha bastante mal, pero tal vez podrías engañar a los hombres. Que Dios te ayude, niño, cuando te pongas a enhebrar una aguja, no vayas a sostener el hilo quieto y luego arrimar la aguja hacia él; mantén la aguja fija y empuja el hilo hacia el ojo; así es como lo hacen las mujeres, pero los hombres lo hacen al revés. Y cuando le tires con algo a una rata, levántate de puntillas y alza la mano por encima de la cabeza tan torpe como puedas, y falla el tiro por dos metros o más. Tira con el brazo estirado, desde el hombro, como si éste tuviera un pivota en que girar, como lo hace una muchacha; no tires como un muchacho con un movimiento de la muñeca y el codo, con el brazo a un lado. Y, mira, cuando una muchacha intenta coger algo en el regazo, abre bien las rodillas; no las cierra de golpe como hiciste tú al coger esa barra de plomo. Yo descubrí que eras un muchacho cuando ibas a enhebrar la aguja; y he ideado todo lo demás para estar segura. Ahora, muévete y vete a buscar a tu tío, Sarah Mary Williams George Elexander Peters, y si te metes en algún lío, manda buscar a la señora Judith Loftus, que soy yo, y haré lo que pueda para sacarte de él. Sigue el camino del río todo derecho, y la próxima vez que des una caminata, llévate zapatos y calcetines. El camino del río es pedregoso, y tendrás los pies en buenas condiciones cuando llegues a Goshen, supongo yo.


31.12.20

Panza de burro (Andrea Abreu, 2020)


Isora sabía hablar con las viejas. Yo me limitaba a escuchar lo que se decían. Ustedes quieren un fisquito café, misniñas? A mí no me dejan beber café, le respondí. Yo sí, un fisquito, dijo Isora. Un fisquito namás. Ella siempre un fisquito namás. Lo probaba todo. Una vez comió comida de perro de la que había en la venta para saber lo que se sentía. Ella lo probaba todo y después si era necesario lo vomitaba. Yo tenía miedo de que mis padres me olieran el café de la boca y me arrestaran, pero Isora nunca tenía miedo. No tenía miedo aunque la abuela la amenazara con meterle un leñazo. Ella pensaba que la vida era solo una vez y que había que probar un fisquito siempre que se pudiese. Y un fisquito de anís, miniña? Un fisquito namás. Un fisquito namás. Un fisquito namás, decía.
 

27.12.20

La carte et le territoire (Michel Houellbecq, 2010)



Puis tout se calme, il n´y a plus qye des herbes agitées par le vent. Le triomphe de la végétation est total.


14.9.20

Ordesa (Manuel Vilas, 2018)


 Puede que un hombre acabe al final por enamorarse de su propia vida. Eso es lo que me está pasando, me lleva pasando desde hace unos meses. Mi alma vuelve a las regiones de la ebriedad del enamoramiento. La ebriedad la llevas de nacimiento. Lo que no podía imaginar es esta reconciliación conmigo mismo. Igual eso fue lo que encontró Rachma: que estaba mucho mejor solo que con familia. Porque puede que al final quien acabe derrotada sea la soledad. Y puede que al final descubras que el único ser humano que no es un coñazo absoluto eres tú mismo.

Tal vez eso sea la excelencia de la identidad: llegar a bastarte para todo.

Esto es placer (Mary Gaitskill, 2020)


 Distinta gente tiene posturas diferentes sobre lo que es aceptable y lo que no. El contexto puede cambiar, la interpretación y percepción también, lo que hoy te hace gracia mañana ya no.

Moby Dick (Herman Melville, 1851)

 


Todo su aspecto denotaba rencor, venganza súbita, maldad implacable, y contra toda posible intervención humana el macizo ariete blanco de su cabeza deshizo de un golpe a estribor la proa, haciendo tambalearse hombres y maderas.

21.6.20

Playa as Torradas - Playa de Razo 10.09.2018

Mañana con mucha neblina en la costa. Aparco en la Playa de As Torradas y salgo andando en dirección Este. Siguiendo la costa pero por arriba, con pocas vistas y nubladas.








Llegando a la Playa de Razo doy media vuelta.



Total algo más de 6 km. Bien sin más. Estupendo paseo por la playa en marea baja, ya más despejado, y vuelta a casa.




Compro pan, empanada gallega de atún y tarta de Santiago para llevar en el viaje de vuelta. Todo ello en Forno Novo, una estupenda panadería-pastelería en el centro del pueblo.

Ponteceso - Castelo de Lourido - Dolmen de Dombate - Playa Rebordelo - Laxe 09.09.2018

http://www.caminodosfaros.com/wp-content/uploads/2015/06/e3.pdf 

Aparco al lado de la carretera tras salir de Ponteceso. Con la bici. Enseguida cojo camino a la derecha que baja al Aillóns. Luego se va por un largo y cuidado paseo marítimo. Y al acabar el paseo se cruza la carretera y empieza la segunda parte: As Grelas.




Larga pasarela de madera y preciosa subida siguiendo la regata de los molinos.




Luego izquierda y a la carretera. Allí me encuentro con un ciclista lugareño que me lleva a visitar Castelo de Lourido (312 m altitud), pasando primero por su casa en Fontefría, y una fuente. Las vistas a la ensenada son espectaculares.





Luego me hizo de anfitrión y guía en la visita al Dolmen de Dombate, bien interesante.
Seguido fuimos a ver el Castro o poblado prerrománico de Borneiro, me lo explicó todo al detalle.


De allí volví por la regata de los molinos que tanto me había gustado, y por el paseo marítimo al coche.


Comida en Neaño, en el restaurante de la carretera, hotel Monte Blanco, a la altura del campo de fútbol y enfrente justo del antiguo monte blanco sobre la lengua de la ría.
Deliciosas zamburiñas a la plancha, churrasco de ternera, cerveza, tarta de la abuela y café.


A pesar de la copiosa comida me voy directo a la Playa Rebordelo.



Primero salgo en sentido contrario 1,5 km para ver ese trozo de costa que me faltaba. Luego ya vuelvo y sigo hacia la Playa de San Pedro.












En punta de Cabalo alcanzo a una joven pareja coruñesa y vamos juntos un rato charlando (incluyendo un pequeño despiste). Luego ya me adelanto para ir hacia Laxe.







Atravieso por la orilla la larguísima playa con dunas. Y hasta el puerto.



Doy un completo paseo por el pueblo y vuelvo por el paseo marítimo. Saludo a la pareja coruñesa que está llegando y camino de vuelta a Playa Rebordelo.












Atardece, pero con marea baja todavía me da tiempo a pegarme un baño muy reconfortante.