21.6.20

Puerto de Barizo - Playa de Niñóns - Molinos de A Ribeira 04.09.2018

http://www.caminodosfaros.com/wp-content/uploads/2015/06/e1.pdf

En coche hasta el puerto de Barizo.


Sendero duro por el monte Nariga, preciosos acantilados en dirección al faro de Punta Nariga.








Giro al sur hasta la Playa de Niñóns.











Media vuelta.










Un total de 13,5 km. Igual distancia que ayer, pero mucho más lento. Tanto el terreno como las cuestas ralentizaban mucho el ritmo.
Estupendo. Nubes y claros, viento, sin frío.

Vuelvo a Malpica y como pulpo en la Taberna de Lesto.

Por la tarde salgo con la bici hacia el Sur por el camino de los pinos costeros. Sale desde arriba de casa y discurre cerca de la costa por carretera local asfaltada muy agradable y casi sin tráfico.
Me desvío por una pista que lleva a los molinos de Ribeira, varios pequeños molinos que intentaban aprovechar la fuerza del agua justo antes de la desembocadura al mar.









Mirando al Norte podía verse la dársena de Malpica. 
Vuelvo a casa y termino de leer  Dies de frontera, de Vicenç Pagès Jordà.

San Adrián - Beo - Seiruga 03.09.2018

Chispeó algo por la noche. Mañana algo nublada. Desayuno y leo. A media mañana va levantando. Me visto para correr y me acerco en coche hasta la ermita de San Adrián.


Desde el mismo mirador sale el sendero que lleva por el acantilado, frente a las islas Sisargas con su faro.








Sigo hasta las playa de Beo.








Y luego hasta la Playa de Esteiro (Seiruga). Y doy media vuelta en la entrada de la playa, pues desemboca un río.
Al volver paro en la Playa de Beo y me doy un baño. Luego, vuelta a San Adrián.









Cuando llego al aparcamiento de la ermita hago balance: 13,5 km. Estupendo y precioso. Ventoso, pero en absoluto molesto. Buen tiempo.


Regreso y almuerzo huevo frito con ensalda de tomate y lechuga. Lectura: Dies de frontera.
Bajo al pueblo con la bici y doy un paseo por el puerto, la dársena y el pueblo. Hay subasta de pescado en la lonja.







Regreso y leo otro rato. De cena, hamburguesas y tomate.




Malpica - Playa de Beo 02.09.2018

Seis horas de viaje hasta Malpica de Bergantiños (algo más de 600 km), con dos pequeñas paradas.
El Bierzo rompe el paisaje mesetario con monte bajo y bosque. Bastante verde. Al salir de un largo túnel se entra en Galicia. Monte bajo y verde sin fin. Población escasa y dispersa. Peaje caro hasta Adanero (12,5€) y barato de A Coruña a Carballo (2€).


Malpica. El apartamento que he alquilado está en la parte alta del pueblo, a 5 min. andando. Rúa As Neves, 33 2ºC 212,84€ 8 noches. Bonita vista al puerto y al mar. Piso nuevo y funcional, muy agradable. No consigo conectar el wifi.


Bajo al pueblo a dar un paseo por el puerto. Como en Casa Antonio: caldo gallego (patata, alubia blanca y espinaca) y rodaja de merluza a la plancha (exquisita). Caro (5€ + 16€).
Leo un rato y a la tarde salgo con la bici.


Cruzo la Playa Mayor, paso por la Playa Seaia y subo a la ermita de San Adrián, a 4 km., con un estupendo mirador. Al sudeste Malpica y al norte las islas Sisargas.




Luego subo carretera arriba hasta pillar un sedero de dificultad media que va bajando hasta la carretera que lleva a la playa de Beo.












Sigo un poco más y luego vuelvo por la carretera hasta salir al cruce que me devuelve hacia Malpica. Muy bien para ser el primer día, viaje incluido.

10.5.20

El sabueso de los Baskerville (Arthur Conan Doyle, 1902)


Del interior del banco de niebla surgía el ruido acompasado y crujiente de algo que avanzaba. El frente se encontraba a cincuenta yardas del punto donde nosotros estábamos echados; los tres miramos hacia él, sin saber qué horror iba a surgir de su interior. Yo estaba al costado de Holmes y miré su rostro un instante. Lo tenía pálido y en tensión; los ojos le brillaban en medio de la luz de la luna. Pero de pronto se quedaron fijos, contemplando algo, y sus labios se abrieron con un gesto de sorpresa.

5.5.20

El gato negro y otros cuentos (Edgar Allan Poe, 1849)


Como si en la energía sobrehumana de su voz se encontrara el poder del hechizo, los enormes y antiguos tableros que Usher señalaba abrieron lentamente , al instante, sus pesadas mandíbulas de ébano. Fue obra de la ráfaga veloz..., pero entonces en la puerta se vio la alta y amortajada figura de lady Madeline de Usher. Había sangre en sus blancas vestiduras y huellas de una amarga lucha en cada parte de su demacrado cuerpo. Durante un momento quedó ella temblando, tambaleándose en el umbral; luego, con una bajo lamento, se volcó pesadamente hacia adentro sobre el cuerpo de su hermano, y en su violenta agonía final le arrastró al suelo, ya muerto, víctima de los terrores que había anticipado.