15.5.16

Passe, passe le temps, il n´y en a plus pour très longtemps


Aloñako Igoera 2005
Aloñako Igoera 2006
Aloñako Igoera 2007
Aloñako Igoera 2008

Aloñako Igoera 2009
Aloñako Igoera 2010
Aloñako Igoera 2012
Aloñako Igoera 2013
Aloñako Igoera 2014
Aloñako Igoera 2016

Vuelta a La Jarosa 07.05.16

10 km. Se sube desde el pantano siguiendo el arroyo del Picazuelo y luego por carretera hasta la pradera del Tomillar. La segunda mitad es la estupenda bajada por el barranco de los Lobos y el arroyo de la Calle de los Álamos hasta la meta en la zona del parking La Jarosa II.


Como ahora vivo por aquí, frecuento bastante este recorrido. Hace dos meses estaba todo cubierto de nieve, precioso. Me apetecía. pues, repetir una carrera que conocí hace dos años. Sin embargo, cuando fui 12 días antes a inscribirme ya estaban agotados los dorsales.
Aún así decidí salir acompañando a mi colega Luismi. Solo al principio, pues en cuanto empezó la subida se me fue escapando por delante y no le pude seguir (felicidades por ese tercer puesto, chaval). No subí muy mal, pero siempre con la sensación de tener que retenerme las ganas si quería completar la subida.
La bajada, sin embargo, la hice mucho mejor. La conozco bien y me encanta, con tramos de cierta pendiente, poco técnicos, cruces de arroyos, una parte final más suave a ritmo... llegando a meta me aparté y creo que no molesté en ningún momento a nadie.
Espero volver el año próximo y hacer una buena carrera, esta vez con dorsal.

12.5.16

Aloñako XII. Igoera 01.05.16

Cartel de la carrera de este año. Por la izquierda viene la sierra de Aizkorri. Tras el collado de Biozkorna (1.195 m), en natural prolongación, la rocosa sierra de Aloña domina con una balconada la villa de Oñati (231 m). 



Los tupidos bosques de haya esconden un largo y sinuoso sendero, divertido y algo peligroso, que hará las delicias del corredor que baja buscando el valle camino de meta. Barro, hojarasca, resbalones, raíces, pisada ciega, exclamaciones de asombro, entorno bucólico... una tensa delicia.



Merecido premio a toda una aventura que se podría resumir parcamente en tres palabras: subir, crestear y bajar. Si no fuera porque esas tres palabras encierran, dentro de cada corredor, un sin fin de experiencias y sensaciones que difícilmente olvidará.



A las nueve en punto salimos desde la plaza un año más (solo he faltado a dos ediciones de doce). Mañana nublada y fresca, fenomenal. En la sierra se vislumbra niebla y anuncian bastante frío, ya veremos. Salgo de la mitad para atrás del pelotón aunque aquí se me vea el primero de la foto, chubasquero y guantes azul celeste. No estoy fino de forma y el terreno es demasiado técnico para mí, así que la intención es disfrutar sin más pretensiones.



La primera parte de la subida nos lleva por pista embarrada hasta Urteagain (km 4 / 519 m), donde se cruza la carretera que sube al santuario de Arantzazu. Este año he tenido una idea genial. Como soy reacio a llevar nada encima y necesitaba guantes, buff y chubasquero, me puse la camiseta de ciclismo que tiene tres bolsillos a la espalda. Perfecto, parecían hechos a medida.


Entre la pendiente y el barro resbaladizo enseguida toca andar. El sendero busca salir del bosque y alcanzar la cresta por la que subiremos a cielo abierto y terreno herboso hasta el collado de Belar (km 6 / 905 m). El viento es frío, los muchos espectadores van bien abrigados y animan que da gusto.
Alcanzado el collado entre vítores se abre un trecho para correr y trotar hasta que la preciosa falda de Aloña nos obliga a andar de nuevo camino de la cruz.



Arriba ya no se ve nada. Niebla, viento, frío, me pongo el chubasquero a modo de cortavientos y encorvado me concentro en alcanzar la cruz (km 8 / 1.248m). Años atrás la rodeábamos para lanzarnos de vuelta cuesta abajo. Pero este nuevo recorrido, mucho más exigente, ha convertido la subida a Aloñamendi en un aperitivo.



Paro a comer y beber ante lo que se avecina. Enormes praderas de hierba sirven de enlace para escalar y descender por las distintas crestas rocosas. Anoche nevó, así que esta mañana la hierba está cubierta de escarcha, preciosa.



Y de cabeza al lío. La última vez prometí no volver del susto que pasé, pero aquí estoy. Trepo por roca afilada y resbaladiza hasta Buetraitz (km 9 / 1.321 m) y pronto aparece la Cruz Roja entre la niebla avisando: ir con cuidado, no soltar la cuerda. Hay que crestear por una zona complicadísima al filo del barranco. Paso a paso, una mano en la cuerda, la otra agarrando roca, el culo casi en el suelo, avanzo muy despacio y en algunos momentos con miedo.


Seis km dura el cresteo entre cimas y collados. Algún respiro que otro para correr, sustos en las bajadas técnicas, vuelta a subir andando por los prados, y así hasta el collado de Biozkorna (km 14 / 1.195 m). Fin del atractivo infierno. Y principio de la larga y bella bajada camino del valle.


Al principio el sendero se precipita estrecho por la caída de la cara norte, lleno de piedra suelta. Con la entrada por bosque, el barro sustituye a la piedra y el demonio parece contento de vernos por sus dominios. Me quito el chubasquero dispuesto a gozar de los toboganes de barro y hojarasca que se avecinan. 
Esta es para mí la parte más chula de la carrera. Cresteando soy tan patoso que me había ido quedando de los últimos, pero por aquí ya vuelvo a coger sensaciones. A media bajada aparece de vez en cuando un claro y se divisa el pueblo en el fondo del valle. Allí vamos ya derechitos.


Y el bosque se abre a los primeros caseríos, los senderos desembocan en pistas, llegan los barrios y el asfalto, entramos al pueblo a todo trapo, cada vez más gente animando, se enfila Atzeko kale, los niños te ofrecen la mano y un año más desembocas feliz por la alfombra roja de la plaza. Una sensación que te llena y te llama a volver una año tras otro.


La organización es perfecta y acogedora, como lo ha sido siempre. El ambiente en meta espectacular con un recinto exclusivo en mitad de la plaza para descansar, comer, beber, compartir. Qué más podría decir, un pueblo hermoso, una carrera increíble, mi amiga Jaione como perfecta anfitriona, no son necesarias más razones para visitar mi pueblo todas las primaveras.


Como no tengo zapas que agarren en mojado, ya me he buscado una solución para el año que viene, espero que funcione y consiga disfrutar un poco más de las alturas. Ciao.




3.5.16

Lo contrario al amor (Vicente Villanueva, 2011)


Demasiado convencional, al menos no me quedé dormido. Pero se puede ver, eh.

23.4.16

Las mejores fábulas de Esopo (s. VI a.C.)


A menuda fingimos despreciar aquello que secretamente anhelamos y sabemos inalcanzable.

La zorra y las uvas
Había una vez un apetitoso racimo de uvas colgando de una parra. Y también una zorra merodeando el lugar.
Saltó tan alto como pudo, tratando de morderlas sin atrapar más que aire, moscas y polvo. Lo intentó hasta que ya no aguantaba el dolor tan grande que sentía en los dientes. Probó a trepar por el árbol, pero el tronco era demasiado recto, la corteza demasiado fina y la primera rama demasiado alta. Cuando intentó agitar el árbol sólo consiguió que se moviera una pequeña ramita.
El dulce aroma de las uvas atrajo a numerosas avispas y mariposas que con toda facilidad volaban sobre las uvas, mientras la zorra permanecía en el suelo atónita y exhausta.
Las sombras de la tarde se habían hecho más intensas cuando la zorra, girándose y mirando hacia las uvas, decidió convencerse a sí misma de que aquéllas eran, sin lugar a dudas, las uvas más repugnantes, horrorosas, desagradables, incomestibles, indigestibles y, seguramente, las más agrias que había tenido el placer de no probar.
Con deliciosas ilustraciones de Helen Ward.

Ensemble, c´est tout (Anna Gavalda, 2004)


"Ce qui empêche les gens de vivre ensemble, c´est leur connerie, pas leurs différences..."
Un gros pavé à lire.

Hoyo de Manzanares 8 km Races Trail Running

17.04.2016


Esta zona ya conozco, y hace dos años corrí aquí. En esta edición han desdoblado la carrera en dos recorridos y de nuevo escogí el más corto, 8 km.
Un desastre. Salí demasiado rápido los primeros metros por el pueblo, y en cuanto llegó la primera cuesta me quedé vacío de repente. Casi me paro. Y no llevábamos ni 1 km. Los brazos me dolían y no podía ni levantarlos. Las piernas con una sensación horrible.
Llegó la pista de tierra, salimos del pueblo, y me adelantaban en manadas, ja ja ja. Por suerte, para el tercer km tocaba bajar. Me dejé ir relajado y al menos empecé a sentirme algo mejor.
Pero enseguida había que subir de nuevo, primero más llevadero, por donde está sacada la foto, y luego un tramo bastante duro donde algunos andaban. Ya me encontraba mejor y lo hice al menos dignamente.
La vuelta hacia el pueblo volvía a ser con perfil favorable y corrí bastante bien, aunque a esas alturas estaba todo vendido; apenas conseguía divisar a nadie por delante, y por detrás tampoco me iban ya a atrapar.
El último callejeo era largo y con mucho sube y baja, ya iba bien. Incluso conseguí disfrutar un poco acabando fuerte, después del desastre en la salida.
Tardé más de 33 min y clasifiqué 4º V45+ y 19º general de 300 corredores. Aún así me volví escopetado para casa, muy enfadado conmigo mismo. Ni con la edad aprendo, vaya zote, ja ja ja.

16.4.16

Medio Maratón de Segovia

10.04.2016
Cañonazo de salida bajo el acueducto para una carrera que recorre la ciudad por fuera y por dentro, por arriba y por abajo.


Nada más ver el globo de 1h30 allí que intenté acoplarme. Y para mi sorpresa, lo suyo me costó. Un poco forzado para una carrera tan larga, me lanzo a la aventura. Tras continuos desniveles, vamos bajando hacia el río. Recorrido soso unos ratos, bonito otros. Todo bien durante algo más de 9 km.
A partir de ahí, todo a peor. Primero me descuelgo del globo. Enseguida empieza la larguísima cuesta de vuelta hacia el acueducto desde el río. Y todo el mundo sube más rápido que yo. Me encuentro bastante atrancado. Supongo que no ayudaba la intensa sesión de spinning del día anterior.
Pasado el km 11 se entra hacia el centro, cruzando el acueducto. Mucha gente animando en esa zona. Me noto justito, y el callejeo no es muy agradable. Muchísimo adoquín y todos corriendo en fila india por las estrechas aceras. Ni siquiera por el centro abundan los tramos en llano. Y me sigo clavando en todos los repechos.
En la última parte de la carrera se vuelve a salir un poco, y en una avenida ancha me llega la puntilla. Un vendaval en contra me tiene casi sin avanzar. Lo paso fatal hasta que llega el final de la cuesta y el cambio de orientación. Al fin algo de terreno favorable para entrar de nuevo camino de la meta. Me repongo un poco y acabo con cierta fuerza.
Más de 1h31 me costó terminar. Mala marca y 6º de mi categoría para un recorrido difícil. En fin, no importa mucho, no es una carrera que hubiera preparado específicamente. Para compensar, comida de lujo multitudinaria con colegas y conocidos. Pas mal l´agneau.

15.3.16

Mataelpino TactikaTrail 11,3 km 300mD+

13.03.2016
Bueno, estaba deseando que pasara el maratón de Sevilla para empezar la temporada de montaña. Y dos semanas llevo ya disfrutando a tope de nieve y monte, aprovechando que ahora vivo en la sierra.


Este domingo había carrera en Mataelpino, cerca de La Pedriza. Y salió un día espectacular, casi primaveral. Los más valientes se atrevieron con la carrera larga (20 km), que iba hasta Canto Cochino subiendo dos veces el collado Porrón. A mí me iba más la corta (11,3 km) que discurría por monte bajo.
Me encontré con dos colegas, Mikell y Vicalvarock. Ellos son de los que comandan la carrera, así que pasamos unos buenos ratos al acabar, en la larguísima espera para la entrega de trofeos. Salimos del pueblo a las 10:50h pues, escopetados cuesta abajo. Primero pista, luego sendero.


Empecé fuertecillo, pero aún así la gente parte escopetada y me iban pasando. Por los caminos ya iba imponiendo algo mi ritmo, y al llegar al sendero no me encontré con gran retención. La bajada era como a mí me gusta, estrecha, virada, con tierra, regueros, piedra, sin mucho desnivel y poco técnica. Se corre rápido y al tiempo tienes que vigilar cada pisada. Pero sin gran peligro, una gozada.

Luego venía una zona de pista más ancha donde avanzar posiciones. Algunos de los que bajan más rápido que yo no tienen luego el mismo ritmo. Y el tercer cuarto de carrera era el más bonito. De nuevo nos metemos por el bosque, y esta vez para ganar altura. Las cuestas son de mi gusto, a ratos exigentes pero siempre corribles, sin necesidad de subir andando. El pelotón va ya muy estirado y tengo que visualizar las marcas entre la maleza para no perdeme. Terreno muy entretenido, con repechos y descansos. Y otra trepidante bajada para volver a la pista por la que habíamos pasado en la primera parte.
El último cuarto de carrera mantenía el interés al pasar de nuevo por los senderos iniciales, se sube chapoteando entre regueros de agua. El tramo final, sin embargo, era algo más soso, todo era alcanzar de nuevo el pueblo por una pista ancha y durilla de subir. Pero alcancé a un chaval y el uno por el otro nos animamos para hacer más llevadero ese final.
La entrada en meta en todo caso era acogedora, con mucho ambiente y bien organizada, en el mismo centro del pueblo. En resumen, bonita carrera y muy contento con esta primera toma de contacto con la montaña. Además, segundo de mi categoría. Un buen principio.



29.2.16

Maratón de Sevilla

21.02.2016
Se celebra este año en Sevilla el Campeonato de España de maratón, y el ambiente es estupendo. Mucha gente y de muy diversos lugares. Tiempo agradable para correr.
No estaba yo muy animado, pues tampoco había realizado una buena preparación. Pero allí estábamos en la salida, dispuesto al menos a terminarlo con dignidad o, al menos, disfrutar en lo posible del paseo.

Salí sin reloj, calculo que a 4:20/km como muy rápido. Y la película fue bastante lineal: poco a poco fui bajando el ritmo, en todo momento me fue adelantando gente. Desde el km 7,5 ya me fui parando en los avituallamientos. Primero a beber y más tarde a comer. El km 10 lo pasé en 45 min. En ese momento todavía pensaba en mantener esa media, pero al paso por el medio maratón me alcanzó el globo de 3:15. Pensé que sería sencillo acloplarme al grupo, pero tampoco. Al poco empecé a sentirme algo forzado y me descolgué. Ni la camiseta de calentamiento me había quitado.

Más tarde pensé que aunque iba lento, al menos me sentía medianamente cómodo. Especulaba con acelerar en la última parte de la carrera. Pero pasó el km 30, y con ello llegó el primer aviso para los cuádriceps, dolor, sensación de inminente calambre. Vamos, parecido a otros maratones. Aflojé todavía más y conseguí relajar la molestia, pero duró poco. Las piernas no permitían ninguna alegría. Una pena, pues de respiración iba como nuevo. En fin, con paciencia fueron pasando los kilómetros.

Ha sido mi maratón más turístico. El recorrido era muy bueno para ver la ciudad y me dio tiempo a disfrutarlo. Pero no la carrera. Acabé en 3h30 y con la sensación de que no me compensa preparar maratones. A otra cosa, mariposa.