23.10.14

Donostia Marathon 3. Resistencia

Nueve días más tarde, vuelvo al entrenamiento específico de resistencia. El que más me cuesta. Dos días atrás (domingo) ya hice 17 km en progresión con una media de 4:38. Pero lo de esta sesión es mucho más largo.
La tarde estaba tórrida, no es muy normal en pleno otoño llegar a 30ºC. Así que esperé al atardecer. Ropa y calzado de maratón, música-radio y el fore que me chiva el ritmo medio. A la calle.
Cogí camino del bosque por terreno llano y enseguida establecí un ritmo ligero, 4:31. Al entrar por la trasera de Palacio me crucé con PacoG. Caía la noche. Crucé a la zona norte bajo el puente y enseguida subí en oblícuo hasta seguir paralelo la Ctra. de Majadahonda. Poca visibilidad. Ni idea del ritmo. Supogo que más flojo, con tanta subida. Pero voy muy animado.
Después de la rotonda del osito verde la carretera se queda a oscuras y es muy peligrosa. Me meto por camino paralelo a la M50 pero es muy irregular y se ve fatal. Al fin encuentro un puente que cruza esta M50 y bajo al Hopital Puerta de Hierro. Es la zona nueva de Las Rejas, con calles iluminadas, anchas y de poco tráfico. La calle Isaac Albéniz discurre paralela al Club de Golf hasta que llego al Parque Cuesta del Reventón. Esta zona ya la conozco.
Cruzo el parque, el puente sobre la M503 y salgo a Mapfre en Monteclaro. Carril bici de subida hacia Majadahonda. Cuando llego al Parque de Colón hago una parada en una fuente a beber agua. Aprovecho también para quitar la música y poner la radio. Hay partidos de Champions: Oporto-Athletic y Barça-Ajax. Ya no voy muy fino. Llevo 1h20 y el ritmo a decaído a 4:40.
Cruzo el pueblo por la Gran Vía peatonal y todo recto hasta el límite con Las Rozas. Bastante gente trotando a estas horas por el carril. En bici nadie. Doy media vuelta, a ver por dónde vuelvo.
La zancada ya más torpe, regreso todo recto hasta El Carralero, luego paso el hospital y vuelvo a cruzar la M50 por el mismo puente de antes. Tras repetir el penoso tramo de tierra mala a oscuras, me meto por Valdecabañas hasta enganchar la amplia calle Playa del Saler que va hacia Boadilla. Apenas hay tráfico, pero el poco que hay no parece muy amable. Más de uno se pega al borde expulsándome de la calzada, cuando tienen autovía de doble carril. En fin.
Llevo más de dos horas corriendo, a ratos consigo acelerar. Me hubiera gustado acabar en progresión. Al cruzarme con la Avda. de las Lomas tomo hacia la carretera. Tras cruzar sobre los túneles, la cuesta arriba es impresionante. Me deja noqueado. Ya, por mucho que me esfuerce, el ritmo no pasa de atrancado. Entro en el pueblo, bajo siguiendo la vía del tren ligero y vuelvo para casa por donde había salido, Manuel de Falla.
33 km a 4:43 (85% RM)
Más lento y más difícil que hace 9 días. No importa, se trataba de hacerlo y cada día es distinto. Mañana no podré casi ni andar. Pero el jueves espero volver a los trotes. Me he apuntado al medio maratón de Cuenca el próximo domingo. A ver si recupero y saco allí otra buena sesión aprovechando la compañía.


18.10.14

Donostia Marathon 2. Extensión de la potencia aeróbica

Viernes 17 oct.
Entrenamientos específicos de maratón he programado cada 4 ó 5 días, pues necesito bastante recuperación entre medias. Estos días atrás troté con suavidad una ó dos horas, y el martes hice 7,5 km en la pista a ritmo objetivo de maratón (RM). El pulso un poco alto, así que por el momento mi RM es más quimera que realidad.
Este viernes volví a la pista majariega al atardecer. Al principio el bochorno era molesto, pero con la oscuridad también llegó un fresco agradable. Tenía claro el plan: alternar 1000m RM - 7s con 1000m RM + 7s. ¿Cuánto? Pues mínimo 12 km y máximo 16 km. Según sensaciones.
El principio fue cómodo. Y a no tardar, una sensación curiosa. El kilómetro de "recuperación" exige bastante intensidad. Ajustados pues los no tan diferentes ritmos, voy sumando kilómetros sin mayor contratiempo.
Pasada la decena, se incorpora Pabli. Inestimable ayuda psicológica. Con frecuencia hay que frenar, pues el uno por el otro nos animamos sin querer más de la cuenta. Así que, con sorprendente facilidad, me planto en el máximo previsto, 16 km. Fenomenal. Y por lo que veo después, las pulsaciones se han mantenido algo más controladas que el martes. No es lo ideal, pero... mejorando que es gerundio, LOL.
Tranquilidad y buenos alimentos, pues, hasta el próximo martes, que volveré a la kilometrada de resistencia. Por suerte, todavía a un ritmo no muy intenso (85-90 % RM).

13.10.14

Donostia Marathon 1. Resistencia

La preparación del medio maratón que corrí el domingo pasado en Talavera fue buena y no me dejó saturado, de eso se trataba. Carrera bisagra, pues. Fin de un ciclo y principio de otro. En el horizonte, el Campeonato de España de Maratón que, al igual que el año pasado, se celebrará a finales de noviembre en mi lugar preferido, Donostia.
El de San Sebastián es el maratón que más veces he corrido y donde tengo mi mejor marca (2:54:01 en 2011). Esta será, espero, mi quinta participación en los últimos 10 años.

Hoy he entrenado la resistencia. Se trataba de poner un ritmo ligero y cómodo al mismo tiempo. Unos 30s/km más lento que el ritmo objetivo del maratón. Y hacer kilómetros. Cuantos más, mejor.
Anoche hubo tormenta, y esta mañana el monte de Boadilla estaba límpido, fresco, blando. Me lancé a la calle al amanecer vestido de corto, bidón en ristre. Enseguida puse la marcheta conveniente y a sumar. Me encontraba bien, teniendo en cuenta que apenas día y medio atrás había tenido carrera.
Entré al bosque por la barrera sur, siguiendo la tapia de los jardines del palacio. El terreno perfecto. La tierra blanda pero compacta, apenas charcos ni barro resbaladizo. Del arroyo de la Fresneda, casi siempre seco, llegaba el rumor de la corriente. Por evitar un rato las cuestas seguí por el árbol caído hacia el polideportivo. El cruce de la carretera para pasar al sector norte es por debajo del puente, y hoy estaba claro que el caudal impediría el cruce. Busqué otra alternativa y enfilé el camino hacia el golf, rodeando todo el bosque y volviendo junto a la carretera de Majadahonda.
Para cuando llegué a la fuente del palacio llevaba ya 14,5 km a 4:32/km. Allí estaban todos los colegas, a punto de salir en grupo para el entreno dominical. No fui muy educado, saludé lo justo y me adelanté un poco retomando el ritmo. Así hasta el alto de Tarabussi, donde esperaba PacoG con intenciones parecidas a las mías. Me fui con él siguiendo la valla y hasta lo alto de Montepríncipe. Aprovechamos para cruzar por arriba de nuevo a la zona norte y volví a hacer por segunda vez el mismo recorrido. Me quedé solo, pues PacoG iba en progresión.
Los últimos kilómetros, ya por arriba, dolían. Cadera, piernas, empezaban a agarrotarse y a doler. Pero a la vista del final todo es más llevadero. Pasé por el pueblo a saludar y despedirme y completé el objetivo camino de casa. 2h25 a 4:34/km para un total de 31,75 km y 149 ppm. Objetivo cumplido. No es más que el primer paso, pero ya está dado.

11.10.14

Carrera nocturna Boadilla del Monte 10.10.14

Después del exitazo de la semana pasada, y tras una semana de suaves entrenamientos, este viernes me acerqué a la primera edición de esta carrera que transcurre por las calles del pueblo en el que resido. Bonita ocasión para ayudar a la Fundación ALMAR, dedicada a las personas que padecen ataxia de Friedreich, una grave enfermedad neurodegenerativa. Y, por supuesto, para correr y pasar un rato agradable en compañía de los colegas.
Nada más anochecer salimos algunos centenares desde el Palacio, directamente cuesta arriba, hacia el Instituto. Gutial se fue tras el pelotón delantero, mientras PacoG y yo arrancábamos ligeros pero con el punto de prudencia que se nos presume a los veteranos. Por detrás los colegas globeros, en labores de ayuda marcando diferentes ritmos.
Bajada hasta el puente de la M50, vuelta a subir (gracias a Troncha por los ánimos) y giro a la derecha para enfilar Infante D. Luis, zona comercial. Pero tampoco por allí había apenas público animando. PacoG y yo vamos poco a poco adelantando posiciones. Al llegar al túnel bajo la Ctra. de Brunete le dejo marchar, pues si me empeño en mantener ese ritmo pronto lo pagaría. Me dedico, pues, a buscar mi propia marcha, que casualmente coincide con la de un chaval que llevo por delante, siempre a unos 25m.
Así nos adentramos por la zona de Las Viñas, de nuevo subiendo, hasta que veo llegar la cabeza de carrera que vuelve. No queda más que la empinada bajada del colegio Casvi para dar media vuelta y repetir el recorrido, esta vez en sentido contrario. Cuento los corredores que se van cruzando y voy el decimoquinto. PacoG, dos puestos por delante, va ampliando su ventaja. Y Gutial, bien colocado, seguro que acabará entre los primeros.
Ya de vuelta, nadie parece recortarme por detrás. Durante mucho rato me voy cruzando con los demás corredores, a veces saludando, y siempre siguiendo el ritmo que marca el chaval que me precede. Y al fin llega la parte decisiva. Subiendo desde la M50 hacia el Insti aprieto hasta llegar a la altura de mi "rival". Jadea fuerte, así que decido atacar cuanto antes. Y consigo soltarle antes de la fuerte bajada por Mártires. Rotonda y arco de meta de nuevo en el Palacio.
Entro por debajo de 34 minutos tras 8.8 km de carrera. Puesto 12 y 2º veterano tras PacoG. La organización, caótica. Pero bueno, cerca de casa y entre amigos todo es más fácil y entretenido.

7.10.14

Media Maratón Ciudad de Talavera 05.10.14

Sorpresa, y muy grata. He rebajado unos segundos mi marca en medio maratón hasta 1h y 22m pelaos. Para nada me lo esperaba.
Es cierto que he preparado esta carrera durante 6 semanas, pero sin gran pretensión. Más bien como excusa para rebajar el alto kilometraje del verano, que me hizo sentir lento y cargado.
Y también reconozco que me encontraba bastante en forma, pero no como para devorar un km tras otro al ritmo de 3:53 - 3:54 / km.
En realidad mi intención era salir a 4:00 y ver si conseguía aguantar ese ritmo hasta el km 15 o así. Luego, pues ya se vería.
En Talavera la mañana estaba espléndida, un poco calurosa para mi gusto. El circuito es muy llano a la par que revirado, con continuos cambios bruscos de sentido, de los de parar y volver a arrancar.
Carrera a dos vueltas. En la primera me voy aclopando a distintos grupos que me llevan cómodo. Ya veo que vamos a 3 cincuentaypoco. Por delante, uno que imagino será de mi categoría de edad, así que no freno, por no perderlo de vista.
Al acercarse el km 10 muchos aceleran, seguro se habían apuntado a una vuelta. Paso pues el 10 en 38:45 y de repente me veo prácticamente solo para la segunda vuelta. Apenas 2 corredores a la vista, a unos 100m. Uno es el que iba controlando. Me encuentro muy a gusto en estos ritmos, los km se me hacen cortos, así que, sin prisa pero sin pausa, voy recortando distancias.
Sobre el km 15 le doy alcance, pero al verme se pega como una lapa. También debe reconocerme como directo rival, pues en los cambios de sentido es fácil apreciar el aspecto de los demás corredores. Por delante no hay nadie de nuestra edad, y por detrás el siguiente transita algo distanciado.
Mi confianza va en aumento, vamos corriendo a la par o en relevos, difícil imaginar un compañero mejor. Y no será hasta el km 18, tras un tramo en ligera subida, cuando aparezcan las dificultades. Las pulsaciones suben y resulta difícil mantener un ritmo sub 4´ / km.
Pero ya falta poco, así que no será necesario sufrir demasiado para redondear una estupenda carrera. Seguimos mano a mano hasta la última recta, a falta del sprint. Gano por poquito, y al levantar la cabeza veo el reloj de meta que acaba de doblar el minuto 22. Madre mía, si encima he conseguido marca. Poco antes me había hecho a la idea de entrar sobre 22:30 aproximadamente. Por suerte los cálculos en carrera no son mi fuerte. Y el arreón final también ayudaría.
Felicitaciones y abrazos con mi compi de carrera, y en esas resulta que, en realidad, por poca cosa disputábamos, pues él era 5 años más joven. Mejor no haberlo sabido antes, la rivalidad nos ha benecifiado a los dos.
Contentísimo sobre todo con la marca, y también por la victoria en mi categoría de veteranos, me dedico, pues, a trotar, beber, llamar a los colegas para compartir mi alegría, animar en las carreras infantiles, así hasta la hora de la entrega de trofeos. Un pedazo de jarrón de cerámica, no importa que luego no sepa qué hacer con él.
Y nada más, ya había estado aquí hace unos pocos años y también entonces conseguí mejorar marca. Así que no puedo más que estar agradecido a los organizadores de esta carrera, sencilla y con un bonito ambiente.

17.9.14

10 km Valdemorillo 14.09.14

Cuatro meses sin competir, ya tenía ganas. Hice muchos km este verano, con calor y humedad: Zarautz, Amsterdam, Torremolinos, Landas... Un poco saturado, he bajado el volumen de entrenamientos. Pero a cambio habrá que recuperar algo de ritmo. 
Para despedir el verano he ido a Valdemorillo, a ponerme las pilas. Calor y fuertes cuestas, lo que pierdo subiendo no puedo luego compensarlo en la bajada. Pero el crono no importa hoy.
Carrera a dos vueltas. En la primera salgo por detrás del pelotoncillo principal y voy poco a poco adelantando posiciones. En la segunda arranco en sexta posición. Veo a dos por delante, lejos. Uno parece ir algo atrancado, ya le pillaré. He regulado bien, así que por detrás nadie me persigue. 
Con cuestas y todo, me sale lo que quería. Buen ritmo de carrera y un puntito en la reserva. La llegada es agradable cuesta abajo.


Quedé quinto y primer veterano 50+ así que me dieron un trofeo que agradecí gustosamente. Ahora a entrenar con un poco más de intención, a ver qué tal se dan las carreras de otoño.



31.8.14

Literatura de verano 2014

Este verano he leído bastante; ayudaron el mucho tiempo libre y la escasa conexión a internet. Voy a dejar aquí una pequeña reseña para no olvidar esas lecturas.

Éric Rohmer. Comédies et proverbes: 1981 La Femme de l´aviateur. 1982 Le Beau mariage. 1982 Pauline à la plage.
Guión teatral de las tres películas. Ya los había leído el verano pasado, pero no me cansa repetir. Ni los guiones ni las pelis.

Alexandre Dumas. Los caballeros templarios.
Un buen número de significados caballeros del Temple son detenidos en Francia a comienzos del siglo XIV. Será el principio del fin de la Orden.

John Steinbeck. La perla (1947).
La historia de Kino y su codiciada y maldita perla esperó pacientemente su turno más de 30 años. Al fin le tocó.

Ernest Hemingway (1899-1961). Cuentos completos.
Una delicia. Muchísimos cuentos y la mayoría memorables. Bastantes ya conocía, y otros muy buenos he leído por vez primera. La próxima vez será en inglés.

Truman Capote. A sangre fría (1966).
Una novela que me causó una profunda impresión cuando la leí en plena adolescencia. Nancy Clutter me tenía enamorado. Pues conserva toda su fuerza, y la he vuelto a devorar con avidez.

Tom Wolfe. Bloody Miami (2012).
Muy divertida, como la anterior (Soy Charlotte Simmons).

Ernest Hemingway. 1926 Aguas primaverales. 1926 Fiesta. 1929 Adiós a las armas. 1937 Tener y no tener.
Las cuatro primeras novelas. La fuerza de la prosa compensa el flojo control de la estructura.

11.6.14

XIII Cross Alpino del Telégrafo

Una chulada de carrera. Aunque en estas fechas el calor empieza a ser agobiante, en la sierra, de buena mañana, por bosques y riachuelos, el ambiente es estupendo. 
A las 8h despedimos a los valientes que partían para enfrentarse al duro Maratón Alpino (MAM). Parecían soldados camino de la guerra, con todos sus pertrechos (mochilas, bastones, bidones, geles, chubasqueros, qué sé yo) y mandando besos de despedida. 
Nos quedamos 305 para la carrera pequeña, que consiste básicamente en ir de Cercedilla al puerto de Navacerrada y volver, 17km con un desnivel acumulado de 1.600 m. Me coloco en la parte delantera, para evitar los atascos del inicio, pero no salgo nada rápido. Al revés, me lo tomo con calma, que ya voy teniendo experiencia en estas lides. Enseguida empiezan unos buenos repechos, camino del embalse de Navalmedio. Voy adelantando posiciones poco a poco, y así sigo una vez nos adentramos en el bosque. Por una orilla o por la otra, remontamos junto a un arroyo camino del puerto de Navacerrada. Senderos estrechos, variados, cada vez más empinados. 



El tramo final de bosque lo hago junto a la primera chica, que marca un fuerte ritmo. Es el único momento en toda la carrera exigiéndome. Desde el puerto hasta el alto del Telégrafo se sube andando. Primero siguiendo la pista de ski y luego trepando por rocas como las cabras. Coronamos un grupito de tres: otro colega cincuentón, la chavala y servidor cerrando grupo en el puesto 21 de la general.
Le comento a la chica que lleva bastante ventaja sobre la segunda. Me dice que ha subido muy fuerte porque tiene que bajar forzosamente despacio, que es su primera carrera de montaña y no le interesa cargarse demasiado las piernas bajando, pues en una semana tiene el Cto. de España de Triatlón. Pues nada, le animo, me despido de ella y bajo en busca del otro colega.
La idea es bajar con precaución la primera mitad, con más desnivel, y apretar los últimos kilómetros, donde el sendero es ya menos técnico. En el puerto paro a beber y a la altura de la estación de tren entro de nuevo en el bosque. Un tramo bonito, pues al ser de doble sentido se va uno cruzando con el grueso del pelotón, que sube andando.
Ya más solos, en algún punto entre los km 10 y 12, en un tramo rápido de tierra, árboles y raíces, me tropiezo con una de ellas y me veo volando de cabeza. Ante la inminencia del aterrizaje volteo para no darme de piños. Aterrizo con manos, cabeza, espalda, cadera y el golpe más duro en las costillas. Menudo hostión. Grito, de susto y de dolor. Me quedo quieto, intentando notar si me he roto algo. Respiro bien. Empiezo a incorporarme, muy despacio. Los raspones ni se ven, cubiertos de tierra. El costado duele mucho, pincha por todos lados, pero por suerte nada agudo concreto. Quizá no me haya roto nada. 
Dos minutos más tarde decido seguir, despacio, y ver qué tal reacciono. Puedo. Cualquier saltito me hace ver las estrellas, así que intento bajar lo más sobrio posible. Cuando el terreno pierde algo de pendiente me da rabia no poder ir más rápido, pues de fuerzas voy fenomenal. Aún así me voy animando cada vez más, me reengancho a un grupito de buen ritmo y en la parte final vuelvo a recuperar varios puestos. 
Llego al pueblo dolorido pero contento, cruzo meta y me voy directo al servicio médico. Que no parece haber fisura o algo así, pero que me vaya tomando algo para el dolor porque las consecuencias del costalazo me van a perseguir mínimo varias semanas. Jódó. 
Con la ducha aparecen los raspones en cadera y escápula, muy vistoso, pero el trompazo está en el costado izquierdo y ese no se ve, pero duele. Y mucho. Salen las clasificaciones. 26º de la general y 1º de mi categoría, Veterano B Masculino. Uahhh, fenomenal. Muy contento. No me quedo para la entrega de trofeos y regalos, pues habría que esperar varias horas hasta la llegada de los maratonianos y tengo cierta prisa. 
Una pena el fallo de la caída, pero ya se pasará. Lo que queda es una carrera bonita y espectacular, de las de repetir.

26.5.14

Campeonato de Madrid de Carreras de Montaña (Navalafuente) 25.05.14

Navalafuente es un pequeño pueblo al pie de la sierra norte madrileña. Allí fuimos esta mañana Pepe Tronchamozas y un servidor con la intención de representar a nuestro club en el campeonato provincial de carreras de montaña.
La carrera tendría unos 12 km y pico y discurría por la ladera de la montaña. Corta y con poco desnivel, pues. Menos que la última de La Jarosa.
En la primera parte había subida y toboganes. Fui adelantando poco a poco posiciones hasta encontrarme estabilizado alrededor de un pequeño grupo. 
En la segunda mitad algunos tramos de bajada chula, estrechos, rápidos, no especialmente técnicos. O sea, divertidos. Y para acabar un buen trecho más llano donde había que tener ritmo, algo que ahora mismo no entreno. Pero he mantenido bien la posición.
Al final entré el 29 de la general y segundo de mi categoría, igualito que la otra semana en La Jarosa. Pero esta vez era un campeonato oficial y me llevé la medalla de plata.
Contento, pues. Y a seguir con carreritas de este tipo hasta principios del verano.




18.5.14

Vuelta a la Jarosa 10.05.14


Todo lo bueno y bonito que me habían contado de esta sencilla carrera se cumplió. Dos semanas antes estuve entrenando por esta zona y enseguida salieron a relucir sus virtudes: cuestas duras pero no tanto como para tener que subir andando, enormes pinares para resguardarse del sol vespertino, terreno poco técnico por el que lanzarse a tumba abierta en la bajada, el frescor de la sierra y el embalse...
Este año iban muchos compañeros, así que aproveché para disfrutar de la experiencia en grata compañía.

El asunto consistía básicamente en 2km bastante llanos por la zona de los merenderos y el embalse, 4 km de subida y otros 4 km de bajada. A pesar de salir bastante delante, el primer kilómetro estaba un poco atascado y no hacía más que pasar corredores de cualquier manera entre baches y pinos. En el segundo kilómetro, ya más plano, me junté con Rubén Verato, con quien compartí casi toda la carrera. El comienzo de la subida me pilló pues bien posicionado y ya no había manera de tomarse aquello con mucha calma, pues nunca da buena sensación perder posiciones. Además Rubén se iba adelantando, con lo que no había otra, habría que sufrir un poco.




Ritmo no tengo, pero aguante sí, con lo que todo consistía en tener un poco de paciencia y subir siempre con un puntito de contención para no quemarme. Rubén me marcaba el ritmo admirablemente, ni podía pillarle ni se me escapaba. La última parte de la subida era más fea, pues discurría por una carreterilla de mal asfalto con dos fuertes repechos. En el segundo cogí a Rubén, alcanzamos un prado y nos dispusimos a disfrutar de la bajada tendida.

Una gozada. La primera parte con más desnivel, y solo había que mantener la concentración para poder correr casi sin frenar. Luego el desnivel iba moderándose y hacían falta ya fuerzas y ritmo para mantener un poco de velocidad. Aquí fui adelantando a bastantes corredores, pues me encontraba fenomenal.



Y así conseguí acabar en menos de 45 minutos, contento con la experiencia y también con el resultado, quedé el 29 de 500 y además subí al podio de mi categoría para recoger un trofeo, digamos... feucho, ja ja.




¿Mis compis? Pues también corrieron, sí, unos se esforzaron más, otros menos, alguno se cayó, otros se hacían compañía, alguno lo pasó fatal, alguna también subió al podio... pero nada de eso era lo importante. Solo por ir tantos les adjudicaban dos jamones y el objetivo principal era hacer hambre para montar todo un chiringuito tras la carrera y ponerse morado, estos sí que saben ;-)