18.5.14

Aloñako X. Igoera 04.05.14


Eh, esto me suena, otro año más en la salida de la subida a Aloña. ¿Otro más? Nooooooo.... esta décima edición ha sido la caña. Una carrera más larga, más dura, más bonita (si cabe), más técnica, más.... ¡emocionante! Hay que venir y correr, no se puede explicar, hay que vivirlo... es toda una experiencia.



Los 300 privilegiados que pillamos dorsal a tiempo salimos disparados, entre la ilusión y la incertidumbre, rumbo a la preciosa sierra de Aloña, que así se ve desde el valle por su escarpada cara norte. ¿Seguro que hay caminos que bajan por ahí sin peligro de despeñarse? Vértigo me da. Pero si todos estos van, pues yo también.



La primera parte es como otros años: tras el sube-baja de Garagaltza subimos por pista embarrada hasta Urtiagain; trago de agua y a cruzar un poco más de bosque buscando la loma de hierba que lleva al alto de Belar. Voy a ritmo llevadero, pues esto va para largo.



La subida no es larga pero sí empinada, y mucha afición como siempre animando. Llegando a Belar se puede volver a correr un rato, pero en realidad dan ganas de parar a contemplar el paisaje.
Hace un par de semanas estuve aquí un atardecer, de paseo, e hice estas dos fotos:
   - de frente, toda la cresta de hierba que sube hasta la cruz; estampa emblemática de otros años, ahora un idílico prólogo;



   - mirando hacia abajo, la hermosa caída hacia el valle con el pueblo al fondo; de allí venimos dando un rodeo.


Pues ale, entre correr y andar, siempre animados por el gentío, consigo llegar a la cima del Gorgomendi salvando 1000 m de desnivel. Aquí hace un frío que pela, un viento helado.
Otros años el tema era rodear la cruz y volver a bajar. Pero esta vez nada de dar media vuelta, un paso al frente y rumbo a lo desconocido. Pero primero... otro traguito de agua.




Biennnn, buena noticia. Para ir a Buetraitz se evita el impracticable y peligroso cresterío de piedra caliza. La aproximación se hace bajando y subiendo por toda la hierba, qué gozada.



Ahora, coronar Buetraitz ya es otra cosa. Hay que trepar como las cabras, vale. ¿Pero arriba? Arriba da vértigo. Te esperan para validar el chip y te mandan por una ¿senda? de roca cortante y resbaladiza. Estrecho, muy estrecho, haciendo equilibrios, cuerdas para agarrarse no sea que te despeñes... vértigo no, miedo es lo que tengo. ¿Así hay que bajar? Voy super despacio, me agarro a cada roca como una lapa, si pruebo a bajar de cara resbalo, y cuando veo un pequeño escape me aparto para que me adelanten los jóvenes, mucho más atrevidos.



Y bueno, acabo escapando de allí con la firme intención de no volver jamás, ja ja ja. La siguiente cima es Akaitz, un poco más benevolente. Acercarse, subir, coronar, es precioso. Las vistas, sublimes. Pero lo de bajar por roca lo llevo fatal.
La foto siguiente está tomada desde la cumbre de Artzanburu, la última y más alta de la carrera. Akaitz se ve al final de la cresta y más aquí Arriurdiñ, tercera de las cimas.



Desde Arriurdiñ se desciende al collado de Biozkorna, cruce de caminos. A un lado la sierra de Aloña y al otro la de Aizkorri. Por un lado se baja hacia Oñati, por el otro hacia Arantzazu. Sí, por aquí nos lanzaremos ladera abajo en dirección al pueblo, pero antes partimos en sentido contrario hacia la majada de Ezkista.



Al fin un trecho de baja dificultad donde gozar corriendo en suave descenso. Un tramo precioso y conocido. En Ezkista me paro en el avituallamiento para tomar un gel muy espeso, plátano y agua. La última subida, la de Artzanburu, es por una larga loma herbosa.
Subiendo voy bien, tengo buen fondo. En los pocos momentos de baja pendiente voy rápido. Pero en las frecuentes bajadas técnicas pierdo minutos y minutos, me adelantan por decenas. Al menos este año vengo bien entrenado muscularmente para el monte y no sufro.


Desde la cumbre de Artzanburu no solo se ve la cresta por la que vinimos, sino también la impresionante caída hacia el valle con el pueblo abajo al fondo. Objetivo, volver hasta allí sano y salvo. Por el momento se interpone el descenso al collado de Biozkorna, no demasiado técnico pero sí muy duro por la gran inclinación de la pendiente. El ibón y la amplia y verde pradera asomándose al precipicio me esperan ahí abajo, que me matooooooooo.



Y de allí, a lanzarse por la cara norte de la sierra camino de los bosques que conducen al valle. Una bajada larguísima, muy variada, tensa, no muy técnica pero a cambio peligrosa. Descarnado camino con piedra suelta al principio, estrechísimo sendero con barro surcando el precipicio, lo más alucinante nunca sale en las fotos, hay que hacerlo.



Atravesando bosques es muy fácil darse una buena galleta. La pendiente y la moderada dificultad aparente incitan a la velocidad. Pero todo es engañoso, es difícil estar seguro de dónde pisas. Fango profundo, raíces camufladas entre mantas de hojarasca, barro-ski, en una de esas me vi volando de cabeza. Por suerte reaccioné rápido y evité el accidente con una caída más acrobática que dañina.
Todo un espectáculo de bajada, así lo iban comentando todos aquellos con los que iba coincidiendo. Y al fin, la entrada al pueblo y el callejeo hacia la plaza. Muchísima gente animando. Yo traía las piernas fuertes y aproveché el asfalto para coger velocidad y adelantar unas cuantas posiciones.... nada significativo con la que me había ido cayendo en las bajadas técnicas, 3 horas largas me llevó completar la excursión. Pero al menos crucé la meta fuerte, entero y... feliz.



Seguro que hay por el mundo muchas carreras bonitas, seguro que no soy objetivo hablando de la carrera de mi pueblo, pero a mi me parece lo más bonito que conozco. Ven y vívelo, no lo olvidarás.


19.4.14

Hoyo de Manzanares Trail Running 13.04.14

Una carrera bastante corta, 12 km, por unos caminos que ya conozco de entrenar por allí de vez en cuando. El perfil es bastante benevolente, apenas hay que subir andando ningún tramo, así que la participación fue espectacular a nivel popular. Y para rematar, un día soleado de primavera. Todo perfecto para disfrutar.

El primer km cruza el pueblo y sube hacia el camino que lleva a la zona de La Berzosa. Ese primer tramo sirve para que cada uno vaya cogiendo su ritmo y el pelotón se vaya estirando un poco. Giro a la izquierda y bajada rápida hacia el barrio, donde ya nos ponemos en fila de a uno:

 Al acercarnos a la zona urbanizada, giro a la derecha y volvemos a subir, un poco más tendido, para meternos de nuevo por el monte. Luego una rápida y preciosa bajada por sendas estrechas y algo reviradas. Corto repecho y enlazamos una buena pista de tierra y piedra que nos va devolviendo a la zona rocosa del primer giro:

Desde allí volvemos hacia Hoyo por la primera pista. Al llegar al pueblo enlazamos con otra que lo bordea por el oeste. Giro a la izquierda y empieza la última y larga subida por las faldas de la montaña. Se sube pero también se corre, así que es estupenda. Además, a estas alturas, los corredores con lo que voy está claro que somos de un nivel semejante, con lo que es más fácil mantener un buen ritmillo por aquello de mantener el tipo.
Al llegar por las alturas de la parte norte de Hoyo, giro a la derecha y entramos en una zona de pasto, en suave cuesta abajo, por caminos de tierra, hierba y barro. Esto fue lo más espectacular de la carrera, un grupito de cuatro totalmente lanzados dirección al pueblo y con muchas ganas de hacerse con el puesto. Yo iba siempre bien colocado y con un puntito de reserva, mi única preocupación era no torcerme un tobillo por lo irregular del suelo. Al acabar la zona de pasto había un muro de piedra que había que... ¡saltar! Por no perder comba apoyé una mano, salté, y con culazo incluido me vi ya lanzado por las calles de asfalto del pueblo. Ahora la cuesta sí era bien pronunciada. Momento de tensar la cuerda, adelantar, esprintar... y entrar en meta. Ja ja ja.... qué bien estuvo, los mismos que habíamos disputado el puesto como posesos estuvimos un rato charlando y riéndonos de lo bien que lo habíamos pasado. 


915 corredores entraron en meta, esta carrerita de primavera tiene una buena proyección popular, con una organización muy atenta y profesional. Yo tardé 54m52s (4´35´´/km de media). 46º de la general y 10º (de 142) veterano masculino 45+. 
Otra buena experiencia en mi preparación montañera.




9.4.14

Cross Alpino Cebrereño 6.04.14

Fenomenal experiencia. Estuve aquí hace 2 años con Swede y me había gustado la carrera. 20 km por media montaña acumulando unos 700 m de subida aproximadamente. Un buen paso para ir preparando la subida a Aloña dentro de un mes.
Llevo dos semanas de entrenamientos tras un mes de descanso y por el momento todo es rodaje suave y algún que otro sprint corto en cuesta. Así que esta carrera no es más que un entrenamiento de adaptación. Me puse en medio del pelotón y salí muy tranquilo, calentando. El día prometía mucho calor y yo iba entretenido con mi música. Al poco, cruzando un riachuelo, me fui de cabeza al agua, ja ja, así que espabilé de repente y empecé a adelantar posiciones poco a poco.
Y así fue toda la carrera, me acercaba a un grupito, me dejaba llevar un rato, y tiraba para adelante. Las subidas andando y en fila no me cansaban nada, así que en la segunda parte de la carrera, aprovechando las zonas en las que se podía correr, iba realmente rápido.
Ataqué en el último avituallamiento (vamos, que me lo salté, je je) y bajé la última garganta en solitario tan rápido como pude. A diferencia de la otra vez, abordé con fuerzas la última subida y disfruté la larga y algo peligrosa bajada final al pueblo.
Lo mejor, que me encontré muy entero en la llegada. Había tardado unos 5 minutos más que hace dos años, un poco menos de 2 horas, pero valió la pena ceder ese tiempo por las buenísimas sensaciones que me quedaron. En mi categoría quedé el 5º y en general llegué el treinta y pico, creo recordar. Muy contento.
Esta semana otra vez a rodar tranquilo, pues el domingo que viene tengo otra carrerita y esas son las que me están sirviendo como único entrenamiento de calidad semanal. No quiero más, pues mi prioridad esta primavera no es otra que acumular kilómetros y reforzar las patas. Por el momento ando todavía en 80 km / semana, veremos adónde llego.

25.3.14

Carrera de Montaña Peña del Águila 23.03.2014

En el último momento me acordé de lo que me había hablado Antonio Duquito en Sevilla, una carrera de montaña de 16 km en Collado-Villalba a beneficio de su vecino Joaquín, que sufrió un gravísimo percance el pasado verano. En su momento le dije que imposible, tras el maratón de Sevilla me tocaba un mes de descanso, justo hasta la fecha de la carrera.
En estas semanas sin correr he pasado bastantes ratos en el gimnasio, recuperando fuerza o leyendo Le rouge et le noir de Stendhal en la máquina elíptica, ja ja ja. También he subido a la sierra a andar por el monte: Hoyo de Manzanares, Machota Baja, Maliciosa y Guarramillas nevado... Y justo este pasado viernes, tras varias sesiones de fisioterapia orientadas a recuperar el maltrecho isquio-tibial derecho, me animé por fin a trotar un rato. Bajé al puente del Retamar en el río Guadarrama y de allí cogí un sendero que remonta el arroyo de Lazarejo hacia Punta Galea. Fueron 9 km muy suaves que me dejaron muy a gusto y... con ganas de más, je je.
Así que, pensando en hacer una pequeña salida al monte el domingo, me acordé de esta carrera. Y sin pensármelo mucho, me apunté. La semana pasada, disfrutando de la nieve, hacía un sol estupendo para anunciar la primavera. Este domingo, sin embargo, había vuelto el fresco, así que me puse manga larga, buff y guantes. Pero el día parecía estupendo para correr. En la salida me encontré con Duquito, y le dije que no se quedara conmigo. Me había pertrechado con el ipod, decidido a transitar en cola de pelotón lo más relajado posible.
Salimos del pueblo dirección sierra de Hoyo, una zona que no conozco pero muy cercana y similar a la que a veces frecuento desde La Berzosa. Caminos de tierra y piedra, muchas veces suelta, que van subiendo y subiendo poco a poco, zonas de sube y baja, y al final fuertes repechos, estrechos, profundos, parecen trincheras, donde es imposible adelantar. Eso me vino muy bien para no animarme más de la cuenta, con lo que fui llegando a las zonas más altas con poco desgaste.
Allí me encontré con Duquito y ya fuimos juntos la segunda parte, la última subida a la Peña del Águila y el fuerte descenso, con vistas espectaculares hacia La Pedriza por un lado y hacia la sierra de Guadarrama por el otro. Bajamos despacio, con mucha precaución, y solo al final llegando al pueblo estiramos un poco las piernas para acabar a buen ritmo.
La carrera había sido bien bonita. Durilla para el que saliera a disputarla. A mí me sentó fenomenal, y eso que tenía mis dudas. A pesar de no tener kilómetros en las piernas, me encontré muy a gusto, gracias a haber conseguido controlarme. Fenomenal entrenamiento, pues, para iniciar la temporada primaveral, que este año va a ser relajada y orientada a la media montaña.

9.3.14

Maratón de Sevilla 23.02.2014

Esto empezó nada más acabar el maratón de San Sebastián a finales de noviembre. Había entrenado bien, arriesgué, acabé perdiendo 5 minutos, hasta aquí todo normal. Sin embargo, una vez más, había tenido que parar por causa de una contractura en la parte posterior de la pierna derecha. Tanto entrenar para acabar siempre condicionado, año tras año, con el mismo problema. Decidí descansar una temporada del maratón y dedicar el año 2014 a otro tipo de objetivos.
Por otra parte, y por vez primera en varios años, salía de un maratón sin lesiones y con ganas de seguir entrenando. Se acercaba el invierno, los crosses, y tras un breve descanso no tardé en volver a las sesiones exigentes. De repente, surgió la posibilidad de correr el maratón de Sevilla en febrero. Sergio, un colega de Zaragoza que no iba a poder ir, dejaba libre dorsal y cama de hotel junto a una enorme tropa de amigos corredores. De la noche a la mañana pasé a estar inscrito y justificando nuevos planes.
Pensé que volver a correr un maratón en tan breve periodo de tiempo tendría una ventaja. La preparación sería deliberadamente corta y superficial. El ritmo de carrera, por tanto, también más modesto. Así, quería comprobar si al correr más lento el músculo dañado aguantaba más tiempo sin agarrotarse.
No hice una preparación específica. A mediado de enero encadené un par de semanas con bastantes kilómetros y algunas sesiones largas y suaves. El resto han sido mini preparaciones para las diversas carreras en las que he participado mientras tanto: crosses, San Silvestre, medio maratón, 3000 m .... vamos, de lo más variopinto. 
Siempre que hice algo fuerte o largo, acabé notando cierta molestia en la pierna, lo cual no me daba confianza para el maratón. Tres días antes de la carrera hablé de ello con mi fisioterapeuta. Me localizó una dolorosa sobrecarga en la zona profunda de los músculos isquiotibiales (semimembranoso y semitendinoso). Demasiado tarde para poder arreglar nada cara al inminente maratón, pero de vuelta del mismo seguro que atacamos el asunto con determinación.
El sábado trabajé toda la mañana y directo a Madrid Atocha para coger el AVE a primera hora de la tarde. Como algo de pasta sobre la marcha, y antes de acabar de leer EL PAÍS me planto en Sevilla. No conozco la ciudad. Salgo de la estación de Santa Justa y enfrente, a lo lejos, veo una parada de autobuses. El primero está a punto de salir hacia la Isla de la Cartuja: bingo. Fácil llego al Centro de Alto Rendimiento de Remo y Piragüismo donde nos alojamos muchos colegas. A mí me toca con Edu Raymanedu y Jaime JGallego. Un ratito de charla y relax y nos movemos a la ciudad para una cena multitudinaria. Acabo llenísimo de pizza.
Hoy no se trasnocha, volvemos y a la piltra. Sorprendentemente duermo de un tirón hasta las 06:00h. Bajamos a desayunar y vuelvo a la habitación para acabar de preparar todo y echarme en la cama a escuchar música. Con 43 canciones de Laura Pausini en italiano creo que será suficiente para correr entretenido por las calles de Sevilla.
La carrera sale de los aledaños del estadio de La Cartuja a las 09:00h. Media hora antes salimos del CAR al trote para ir calentando. Fresquito a la sombra. Muy bien para empezar, ya veremos cuando el sol levante. Llegamos a la zona de salida y directos al cajón sub 3h donde encontramos a bastantes compis. Son bonitos estos momentos: sonrisas, nervios, ánimos, ansiedad...
Salida. Bastante fluida, sin dificultad para establecer el ritmo deseado. Me voy colocando por detrás del grupo que comanda el globo de 3h. Allí coincido bastante rato con Edu Raymanedu, Victorlns, Josean y Paga. Pasada la primera hora, no sé muy bien por qué, empiezo a notarme incómodo haciendo la goma. Me adelanto un poco metiéndome en el grupo y, casi sin querer, acabo buscando grupitos por delante del globo para correr más a gusto y sin problemas en los avituallamientos.
Veo a Saúl B por delante. Le alcanzo y voy un poco con él. Al final parece que se queda. Pensaba que iba algo más adelantando, pero al paso por el medio maratón oigo al grupo de 3h pegado a mis talones. No me agrada, así que vuelvo a progresar entre los grupos delanteros. Completando la segunda hora me encuentro bien de fuerzas y ritmo, pero.... el Aquiles derecho molesta (no me preocupa mucho), las pulsaciones parecen ir un poco altas (eso es más inquietante) y, cagüen zotz, el famoso isiquio derecho empieza a hacer run-run.
En el km 30 todavía sigo a ritmo de sub 3h, pero ya voy pensando en una inminente parada para estirar la pierna. Y aprovechando el avituallamiento del km 32,5 hago el primer alto. Bebo, estiro y veo perderse por delante el pelotón de corredores en busca de bajar de las 3h. Arranco entrando en el Parque de María Luisa. La tregua dura 1 km pero vuelve la tirantez. Me veo obligado a acortar la zancada y bajar el ritmo para evitar la contractura. No hay vuelta atrás, los últimos 10 km van a ser difíciles.
La carrera pasa por el centro, la animación es bonita, pero el paso por la Catedral no es precisamente placentero:


Las dos piernas van cargadas, doloridas, el isquio avisa, el ritmo baja km a km, también las pulsaciones. Me abstraigo escuchando a tope el concierto de Laura Pausini en San Siro (2007) dejando pasar el rato. Y así llego por fin al avituallamiento del km 37,5 en el puente que cruza hacia La Cartuja. Paro, bebo, estiro y vuelvo a arrancar suave. En el km 39 al paso por el C.A.R. veo a Javigan vestido y animando, se ha debido retirar pronto. Saco la deliciosa barrita energética elaborada por la mujer de Chulipan que me había hecho llegar Edu y la voy disfrutando hasta el km 40 en pleno Parque del Alamillo. Paro, estiro, bebo, como plátano y sigo cada vez más despacio.
Ya se ve el estadio, la meta se acerca, pero el isquio no está por la labor de facilitar las cosas. A pesar de transitar al trote suave la contractura estaba deseosa de manifestarse, y al fin lo hizo. El tirón me hizo parar en seco. Estiré pero, tonto de mí, se me ocurrió estirar también el cuádriceps. En cuanto flexioné la pierna me pegó un tirón tremendo que casi me manda al suelo. Intento aunque sea andar y veo pasar a Rikman a buen ritmo dándome ánimos. En este último km me va a sacar 3 min de ventaja, eso lo dice todo. Recupero un doloroso trote cochinero camino del estadio. La larga cuesta abajo de entrada casi me obliga a parar de nuevo, pero ya en la pista veo que llego a meta, y con ello la alegría de volver a completar otro maratón. Tiempo 2h 09m 00s.


Así de memoria creo que llevo una docena de maratones en 9 años intentando bajar de 3h. En la mitad de ellos lo conseguí y en el resto al menos lo intenté. Siempre acabé feliz por haber conseguido acabarlo, asunto harto difícil.
Mediodía soleado en Sevilla, pues. Ideal para volver al C.A.R. dando un largo y bonito paseo por el Parque del Alamillo, en sentido contrario a los esforzados corredores. Ducha y meeting point en las escaleras de entrada al CAR donde también hace tiempo el equipo femenino holandés de remo. Un regalo para la vista. Luego al centro. Comer, charlar, pasear hasta la hora de vuelta del AVE. Bonito finde.
Algunas conclusiones. No hice caso a mi planteamiento inicial de correr a un ritmo más moderado, con lo que de poco me sirvió el experimento. En cualquier caso no debería volver a correr un maratón con el isquiotibial dañado, pues tiene poca gracia no poder pelear la carrera en la parte más interesante. Tras 15 meses sin descanso se impone una parada técnica, abordar el problema muscular, fortalecer y volver en primavera. También me apetece un cambio de objetivos para el resto de la temporada.

17.2.14

Hace 10 años (I)

Comenzaba el año 2004. Cuarentón fumador, colesterol alto, cierto sobrepeso y una época fatal en lo personal. Había que hacer algo, y se me ocurrió retomar mi antigua aunque ocasional afición por el footing. Estaba convencido de que salir a correr me ayudaría a todo.
Empecé el 9 de febrero saliendo a trotar media hora. Ese mes completé 82 km y conseguí ponerme en 68-69 kg. Seguía fumando, pero empezaba a sentirme mejor.

11.2.14

3000 ml Cto. Madrid Veteranos 2014.02.08

No pisaba la pista del INEF desde mis tiempos de estudiante, principio de los años 80, cuando estaba todo el día dando vueltas por allí. Lo más significativo que he visto es el módulo adyacente a la pista, para saltos y velocidad. Allí nos metíamos este sábado a primera hora de la tarde con cualquier excusa, pues fuera el día estaba desapacible por el viento.
Molestia estomacal, apenas había comido nada en todo el día, venía casi directo del trabajo. Toda la semana con problemas derivados de una sobrecarga del tibial anterior. Vamos, que no era el día más propicio para intentar una buena carrera. Aún así fui porque me apetecía correr y compartir el evento con los compañeros de club.
En la segunda serie de los 3000 m estábamos los mayores de 50 años más todas las chicas. La salida se demoraba y nos estábamos quedando helados. Cuando por fin sonó el pistoletazo, pillé la cuerda y puse mi ritmo de salida, 42 s el primer 200. Lo clavé, pero para ese momento ya iba cortado con respecto al numeroso grupo de cabeza. Cómo gusta salir rápido, me dije, no creo que todos esos se me vayan a escapar.
Poco a poco me iba acercando al último de la fila, que a su vez se iba estirando. Enseguida vi que perdía un poco de ritmo con respecto al objetivo ideal de 3:30/km. Nada, a olvidarse de marcas y centrarse en la carrera y las sensaciones. Alcancé a mi predecesor y me coloqué a rebufo. Llevaba buen ritmo, regular, así que nada de pasarle y pelear tontamente contra el viento y mis limitaciones. Km1 3:35.
Seguir una rueda buena ayuda y relaja, con lo que las vueltas pasan más rápido. Al ver el cartel de 4 vueltas pensé que me encontraba bien de fuerzas para lo que faltaba. Empezamos a adelantar a alguno que otro que perdía fuelle. El viento molestaba hasta de costado, así que era mucho mejor ir un poco lento a resguardo que impacientarse con el crono. Km2 3:35.
La marca será modesta, pero la carrera va muy bien, sin molestias físicas. Mi liebre va como un reloj, pero a falta de 500 m siento que ya puedo apretar un poco más. Le adelanto, acelero, y enseguida veo que voy recortando metros al tercer clasificado. Eso me anima, pues no entraba en mis previsiones. A falta de 200 m pienso que podría disputar el bronce, pero saliendo de la última curva el atleta del Edward, que se había relajado un poco, se gira y me ve llegar. Ja, ja, ja, arranca escopetado como si le persiguiera un jabalí. Es más rápido que yo y no puedo seguirle.
Pero acabo muy a gusto la carrera, con un último km en 3:29 para un total de 10m39s2d. Por un poco no hemos conseguido el triplete, pues mis compis han dominado la carrera. Juanjo 2º solo un ratito después de haber quedado 3º en el milqui, qué tío. Y lo de Paco es ya la leche, sobrio campeón con una fulgurante trayectoria ascendente desde el pasado verano. Habrá que seguir perseverando para no desentonar, ja ja ja.

28.1.14

Medio Maratón de Getafe 2014.01.26

Un día espléndido para correr. Llego con mucha antelación, pero a última hora ni caliento ni me acerco a tiempo a la salida. Como resulta ser caótica, paso por el arco más de medio minuto después del pistoletazo. El gentío es tal que no hay manera de adelantar ni coger ritmo sin desquiciarse. Me lo tomo con toda la calma que puedo, resignado a pasar un rato entretenido entre parones y zig-zags. 
El recorrido baja hacia una zona horrorosa, polígonos sin edificar por las afueras de la ciudad. Muchos giros, el pavimento no es agradable, la gente tapona, se cruza. En la desesperación de los atascos, algunos optan por adelantar recortando barbaridades de metros. En fin, nada agradable.
Sin embargo, por lo que comprobé después, perdí menos tiempo del que suponía en estos primeros kilómetros. Conclusión: un ritmo medio decente con tantos parones solo se consigue apretando más de la cuenta en los torcidos adelantamientos. No tardaría en pasar factura.
Entre el km 7 y el 10 corrí bien, rapidito, regular, adelantando con fluidez y saludando a varios colegas. Luego volvimos a la ciudad y empezó una suave y larguísima cuesta arriba. Ya no me encontré tan cómodo. Las pulsaciones empezaban a subir, y tenía más interés por llevarlas estables que por pelear un crono interesante.
Me acomodé detrás de una pareja mixta para dejar pasar unos kilómetros que se me estaban haciendo largos y pesados. En el km 17 se gira para cruzar el centro adoquinado. Poco a poco fui recuperando un ritmo más alto, pero en ningún momento me encontré con ganas de sufrir, ni siquiera en el favorable último kilómetro.
Total, que crucé la meta en 1h25m39s muy entero, con la sensación de haber hecho un fenomenal entrenamiento de ritmo. Y lo más agradable, el compartir sensaciones con multitud de colegas, tanto a pie de pista como a pie de barra con las cañas y tapas.

17.1.14

Cto.Madrid Veteranos Campo a Través 12.01.2014

Una mañana de invierno de lo más completita. Amaneció nublado. Poco frío y menos viento. Me disfracé de corredor y salí al trote por la puerta de casa. 09:00h. Bajé a la fuente de los Tres Caños, frente al palacio. Ya no había nadie, pero por el murmullo distinguí, entre la niebla, al grupo. Acababan de salir camino del monte. Aceleré y me uní a ellos. 
Saludos, charla, bromas, uno de los mejores momentos para el corredor solitario. Fuimos dando la vuelta a los dos montes, a buen ritmo de trote. Tras completar 17,5 km me desvié para casa. Ducha, ropa seca, un yoghourt, un plátano, galletas, mochila y a la calle. Me pasan a buscar los compis de club para ir a Collado-Villaba.
En la Dehesa Boyal el ambiente atlético es espléndido, y el circuito de cross muy bonito. Mucha hierba y nada de barro. Corremos juntos todos los veteranos a las 12:25h. Son 6 km en tres vueltas. Salgo bastante rápido, por evitar los atascos. Y luego estabilizo el ritmo. 3:50/km aprox. No hay que forzar más, pues el terreno es inestable. 


Consigo hacer las tres vueltas iguales, sin altibajos. El pulso ha ido subiendo, desde 170 hasta 179, pero las sensaciones no eran peores. Así que acabo contento y muy entero. La idea era hacer un entrenamiento fuerte con cierta fatiga muscular acumulada, así que lo de encadenar rodaje largo con cross tenía su justificación. Experimento satisfactorio, y a seguir entrenando cara al medio maratón de Getafe del próximo 26 de enero. Vaaaaamos, chavallllllll!!!!!!!!

6.1.14

Ma nuit chez Maud (Éric Rohmer, 1969)


Un film qui parle de la vie, de l'amour, des principes bouleversés, s'aidant magnifiquement de la philosophie et des mathématiques pour parler de religion (Blaise Pascal étant au coeur des discussions).
La grande force du film se trouve dans les dialogues: un enchaînement de discussions extrêmement riches, les personnages échangeant des idées, des ressentis sur la vie, la religion, l'amour.
Les deux protagonistes masculins discutent d'un lien entre les mathématiques et la vie, en parlant notamment de l'espérance mathématique.
Jean-Louis rencontre aprés deux femmes et, en dépit son apparente timidité - ou disons plutôt de son respect des conventions de société - il tisse avec ces deux femmes des liens très forts dès le début, en se confiant plus qu'il n'est coutume de le faire et en partageant des choses qu'on ne partage pas habituellement avec des inconnu(e)s.
On se passionne pour ces discussions entre des protagonistes qui voient pour la plupart leurs croyances mises à mal. L'intrigue, sous ses airs d'amourettes et de séductions en tout genre est plus complexe qu'elle n'y parait et jusqu'à la fin, on se délecte de l'évolution des personnages.
Le sujet du film est le pari de Pascal : même si la probabilité que Dieu existe est presque nulle, il est avantageux de croire qu'il existe car le gain est infini. C'est un calcul d'espérance mathématique. La réflexion est introduite par une histoire de trio (et plus) amoureux dont l'érotisme est télépathique.
Par des scènes banales de la vie quotidienne Rohmer exprime des sentiments assez fort. Par des exemples et des images concrètes, il explique du Pascal à son spectateur Par une histoire simple, il exprime un message complexe. L'austère philosophie pascalienne n'intéresse pas tant Rohmer que l'interaction des idées et des principes, quels qu'ils soient (jansénisme, foi, athéisme, marxisme) sur les vies humaines, alors que celles-ci sont avant tout soumises au hasard (léger, mais cruel) et à leurs pulsions. 
Dès les premières images, le spectateur est plongé dans une triste atmosphère de province en hiver. Pendant tout le film, on est bercé entre la neige et la nuit, des rayons de lumière et le grand jour, entre les marivaudages et les pensées sincères. Bref, tout commence à se brouiller, mais il est si plaisant de ne pas toujours savoir dans quelles eaux on navigue ! Les acteurs, Trintignant, Vitez et Fabian, donnent beaucoup de profondeur à leurs personnages, et la discussion pascalienne, qui aurait pu être un peu ennuyeuse, est absolument intense. La douce mélancolie, les tristes réjouissances, font que, à la fin, on ne sait pas si on est mal, si on est bien…mais, pendant 2h, on a vécu quelque chose de particulier, qui marque bien plus qu’on aurait cru.